15.6.09

SE PUSO FRESCO, ROBERTO


Los seres responsables de cada Minúsculo exponen sus apreciaciones sobre lo acontecido a corazón abierto y con catarsis depurada por la reflexión post- escénica.
Esto fue "Se puso fresco, Roberto", historia enviada por anónima colaboradora que generó tristeza poética e inspiradora. Gracias, anónima.
AUTOCRÍTICA MINÚSCULA
Fue un Minúsculo bordeando el género de la comedia musical mezclado con la telenovela de las 3 de la tarde.
El comienzo indicaba el encuentro romántico de una pareja al ritmo de “bailar pegados” de Sergio Dalma. Tanto la actriz como su compañero intentaron seguir la letra, pero la mirada cómplice delató la falta de memoria musical. De todas maneras destaco el esfuerzo vocal de garganta con arena que insinuó mi compañero.
Era una velada con ingredientes etílicos y comida de verdad, las copas de vino y la tarta fría colaboraron en la escena como actores secundarios. En medio del brindis y a punto de besarse, la actriz prefirió escabullirse con otros gestos de amor como “el caminito de la hormiga”. Lo hice a propósito porque el actor siempre me quiere besar, igual me pareció una ocurrencia divertida para ambos. Interrumpiendo este momento ingresa el tercer actor, una especie de espantapájaros simulando un linyera o Saddam Hussein cuando cayó prisionero. Hago un paréntesis en esta imagen tan creativamente compuesta por el actor y que se repite en todos sus personajes aportando la atención al detalle.
Este trío funcionó muy bien, supo escucharse, casi no hubo baches ni pisadas de texto, confiamos en la propuesta de cada uno y nos dejamos llevar por el código del culebrón melodramático.
El final fue perfecto, parecía ensayado, la audacia de los actores conmovió al espectador y como no podía faltar culminó con el sutil llanto de la actriz, haciendo un paneo de lado a lado para que todos vieran que sus lágrimas eran de verdad. Confieso que me encanta llorar en escena.

Lo minúsculo:
La incursión de los actores en el código del culebrón.
Lo inesperado: La hazaña de Dreizik para emborrachar y hacer fumar a Monteagudo (para los que no saben este actor lo único que toma es coca cola y odia el olor a cigarrillo)
Trivia bambalinera: La cantidad de canciones que la actriz y su compañero ensayaron antes de ingresar y en escena no lograron armar una melodía.

Lorena Cavicchia


Un jugador/actor entra a la cancha, su compañera tiene dominada la pelota, se muestra, la compañera lo percibe, no lo mira y como en el mejor momento del papá jugando el sábado (jugador de Vélez con las mejores asistencias del campeonato) lo habilita cantando...

Así empieza el Minúsculo del dia 12 de junio, "Día Internacional Contra el Trabajo Infantil".
No podía empezar mejor, mostrando brillo, la altura no importaba, apareciendo Barbizi con su música en teclado y permitiendo la entrada al más grande de todos los tiempos: el Bochini uruguayo, que, demostrando una faceta más que todos en esa sala desconociamos, volvió a generar alucinación tras la interpretación de un linyera que encubria otra realidad

Lorena Cavicchia demostró que tiene muchos ases bajo la manga, por eso hay que tratar de desvestirla en escena, cosa que YO no pude, pero si pude dejar mi cuota de malicia con el uruguayo.

La escena brilló, el equipo trabajó con todo enchufado, la música como siempre nos salvó de aquellos momentos en donde la escena deja de ser y pasa a pensarse desde un tarro de 200 litros.

Un cambio radical o peronista, en medio de la historia, de un realismo iluminado a un melodrama venezolano.
Un Minúsculo para no olvidar, una historia real que fue contada, un dramatugo reservando su identidad y un final tal cual:

Roberto- Julio, sos el mejor amigo que un hombre puede tener.
Julio- Roberto, sos el mejor amante que mi mujer puede tener.


FIN DE LA OBRA

Gonzalo Dreizik


Tuvo un comienzo genial y creo que fue redondito. Lo disfruté como pocos. Las pautas internas fueron escasas por lo que se reforzó mucho la escucha y teníamos los radares encendidos. Casi por miedo.

Dreizik muy medido y pícaro, y Cavicchia receptiva y propuestera.
Yo hice lo de siempre, metí un par de pausas, me mastiqué el bigote postizo con un pedazo de tarta y me hice el vivo y le hice fondo blanco a una copa. Después medio que me sentí mal y me ardían las orejas. ¿Eso sienten los que le dan al vinacho? ¿Por qué toman???

Abundó en maldad escénica y Drei, brillante y lúcido, se desquitó por otras que le hice y me hizo fumar. Muy feo. Después me tuve que ir a clavar un heladito para compensar.

Aparecieron momentos que no premeditados, como el abrazo sufrido entre los dos ex amigos. O los nombres de los hijos que todos no pude recordar.

La superposición de vestuarios, el de linyera sobre el de tipo trajeado, me daba calorcito pero me gustaba la idea de la mariposa saliendo del capullo. Tenía pensado revelarlo de a poco, pero salió de un tirón.
Estuvo divertido el cambio de registro. Comenzó naturalista y la idea era que al revelarse el marido camuflado cambiara abruptamente a culebrón o incursionara en código shakespeariano. Pero en escena salió el culebrón.
Barbizi la descosió. Visionario de climas y genial en el punteo de la guitarrita.

Lo Minúsculo: La historia inverosímil.

Lo inesperado: Los textos escénicos.

Trivia bambalinera: “No te rías”, amenacé a Dreizik que se vengó con habilidad.

Jorge Monteagudo

8.6.09

LA NUERA

Comenzó el ciclo HISTORIAS DE LA VIDA REAL donde se confirmó la remanida frase de que la realidad supera a la ficción.
Tal vez habría que reformular la premisa a “la perversa vida de los seres humanos no merece ser imaginada por nadie”
Esta historia fue enviada amablemente por Yanina que colaboró con el Minúsculo y compartió con el público presente parte de sus experiencias personales.
¿Qué somos si no somos capaces de reírnos de nosotros mismos?
Esperamos con avidez sus historias.

Por el Sr. Camacho.
Postal de "La Nuera". Foto de Flor De Lorenzi.
Espacio muy rojo y aterciopelado. Altar inquietante. Velas. Imágenes santas y no tantas.
Llegan la nuera, la suegra y su hijo.
La nuera es Yani, chica común y de aire tristón y nostálgico.
La suegra es Griselda, vive dentro de una blusa con hombreras, cara de cera y cabeza bamboleante.
El hijo y yerno es Marcelo, un chico Red Bull que parece ser que vive de trampa.
Griselda parece querer más a su nuera que a su hijo.
Yani sufre por el desamor de su novio que habla y mensajea por su celular con insistencia y plan corporativo.
Parece ser que el pibe juega a mil puntas. Sin remordimientos.

“Ya va a cambiar, no te preocupes”, profetiza la suegra con amor.

La chica pregunta a dónde la han traído y la suegra dice que han venido de visita a la casa de una vieja amiga que le ha hecho muchos favores.
Griselda y Yani se tratan tan bien que ya da asco y es demuelen a puro adjetivo amoroso la teoría de suegra odia nuera.
El pibe arranca a un “encuentro de amigos”, cuando todos sabemos que se va de odisea sexual. Yani llora y Marcelo en un gesto de última galantería, le da su bufanda perfumada. Griselda la manotea y dice que ella la lava, nomás.

Llega la tan esperada amiga, de verde depresión, mirada al más allá y palabras místicas.

“¿Ella es…?”, pregunta la dama rara.
“Sí. Es ella…”, asevera la suegra pintoresca.

Griselda le pasa la bufanda y un rollito de dinero a Delia, mujer de extraño flequillo y movimientos en ralenti.
Delia se sume en un profundo estado y agita la bufanda mientras profiere suspiros, jadeos y ejecuta esotéricas coreografías.
Yani, que no es ninguna tonta, se da cuenta que la cosa pinta rara y que la extraña señora no es más que una bruja a secas.
Entonces regresa Marcelo extremadamente alterado, sin remera, tambaleante y gemidor.
Parece ser que le ha pasado algo realmente horrible.
Delia y Griselda se miran con complicidad.
Marcelo narra un insólito y espeluznante episodio acontecido mientras estaba con una mujer. Y que se confirma varias veces mientras repite la experiencia.
Se arroja a los pies de Yani y le suplica perdón amorosa y sexualmente. Que le da su vida, que nunca más la va a engañar, y etcéteras múltiples.
Está muy ido.
Giselda y Delia sonríen satisfechas.
La nuera observa todo con estupor y acusa a la bruja de ser bruja.
Marcelo medio que sale del trance y Delia, que tiene muchos recursos de hechicería saca unos muñequitos vudú y le hace hacer cosas muy raras a la pareja que se resiste y casi flota en el aire.
La suegra medio que intercede pero es vuduizada también y es inducida a un suicidio arquetípico sobre un público de la primera mesa.
Yani la sigue en idéntico sacrificio.

Y Delia la bruja, muy perversa ella y excitada por la exhibición del físico prometedor del Marcelo, lo hechiza y lo sume bajo la oscuridad bordeaux del telón de fondo, clara alegoría de su destino de objeto sexual por los siglos de los siglos.
Una lo que corresponda: Cavicchia, del Barco, Monteagudo, Di Cienzo.
Y vengan a verlos porque lo que cuento no es ni el diez por ciento de lo que pasa cada viernes por única vez.


Lo Minúsculo: La adquisición visual de los protagonistas fundidos en un diseño de arte muy cuidado que combinaba el rojo, el Bordeaux, el verde y el marrón.


Lo Inesperable: La adaptabilidad minúscula donde la verdad se bate que bate con la mentira.

Trivia: Un público: “¡No podía dejar de pensar que todo eso fue cierto!”

Calificación: Mil Yaninas.

PARAÍSO FISCAL

Por el Sr. Camacho
Postal de "Paraíso Fiscal".

Algún calabozo perdido en una seccional policial. Escritorio en una punta. En la otra, calabozo clásico. Frazada al piso. Tacho. Fotos de minitas en la pared.

El oficial Murúa trae a Julito, de prontuario físico inquietante. Gorrita que oculta sus ojos vivaces listos para delinquir, remera rota de haber saltado alguna cerca delimitante de propiedad privada.
Se acuesta sobre un colchón seguro portador de innumerables gérmenes.

Luego ingresa a un trajeado nervioso y pálido. Buster Keaton asustado. Quiere hacer una llamada pero no. Lo esperan a comer, dice.
Es Majul Flores. Lindo nombre.
El agente Murúa se va y lo deja donado.
Desde la profundidad de las mantas infectas surge Julito. Recién despierto da aún más temor.
Flores quiere transar y le ofrece su saco.
“Qué lindo culito que tenés”, observa Julito con precisión.
Pero luego le pide un pucho y le dice que es un chiste mientras el otro transpira cataratas del Iguazú.

“Cuánto calzas” Así, sin pregunta, de pecho flaco nomás.
Flores se los da. Julito los tira.
“Agachate a buscarlos”
Pausa larga e intimidante.
“Es broma, gil”

Hay mucho nervio hormonal en el aire viciado.

Julito saca una faca.
Qué faca saca, Julito.
Sí. La faca saca.

Majul Flores intenta generar código, intenta meter jerga carcelaria sin éxito.
“Vo´ so´ puto. Te vamo´ a hacer la argolla”

Fuá.

Majulito ya no sabe qué hacer para zafar. Mira para el techo. Se tapa la cara.
Todo sigue por un tenso camino de explosivos.
Le hace bajar los pantalones.
Se los hace subir.
Lo hace sentar en un tacho que viene a ser un inodoro.
Lo hace levantar.
Julito tiene un plan parece. Con la faca puntear a Murúa.
Lo hace “embrollar” a Majulito que se resite.
El suplicio sigue hasta que vuelve el agente Murúa.
Les dicta una clase de crochet como un plan cultural para insertarlos en la sociedad.
Es una especie de veterana de Utilísima pero vestida de policía.
La musiquita de tv lo acompaña en punto arroz.

Hacen un ejercicio integrador que consiste en pasarse un ovillo de lana mientras se presentan ante el otro.
“Hola. Soy Majul Flores. Tengo una empresa… re-chiquita…Estoy acá porque fui a la AFIP a blanquear y me pusieron como que tengo niños como empleados”

De modo inexplicable Murúa termina semi apuñalado dentro de la celda.
Julito propone un jueguito sexual.
“¿A vos te cabe el fiambre? Mientras esté caliente le damos”

Justo llega un trajeado de portafolio abogado defensor del indefendible Julito que cada vez tiene más causas. Defendido y defensor se quejan del sistema.

“El sistema nos hace mal. Yo no puedo cambiar el auto”, observa el abogado enredador.
Majul Flores le pide ayuda. El abogado consulta en su compu por wi fi.

“Tenés para 20 años. Te han hecho una cama, mi amor.”

El abogado defensor y Julito tienen mucho en común y lo someten a Majulito a un secuestro Express con un amigo.
Julito hace el embrollo por teléfono y le hace depositar dinero en una cuenta.
Luego se van libres.
Y Majul Flores se queda en la celda.
Con la frazada para él solo.

Murúa fue Marasini. Julito fue Cáceres. Majul fue Dreizik. El abogado fue el otro Cáceres.

Lo Minúsculo: La peligrosidad tumbera subyacente.

Lo Inesperable: Que el preso experiente no sometiera a vejámenes varios al iniciático. Casi se vislumbraba

Trivia: Un integrante del elenco: “Marcos me da miedo”

Calificación: Cinco puntitos. En el dorso de la mano.

1.6.09

AVE SIN NIDO

Por el Sr. Camacho
Postal de "Ave sin nido". Foto de Florencia De Lorenzi.

Esta reseña será muy breve porque ya casi no me acuerdo.
Un living muy design nos contiene a un yupi pro que entra con intensidad intrínseca: lentes de sol, gomina esparcida con dedicación, portafolio de tipo importante, traje oscuro, corbata al tono e inserto en nube de perfume.

Sabremos que es Víctor.
Saca una caja oculta y procede al sellado de varios papeles con afán pleno.
Descubre a la pasada una factura de Telecom muy heavy a juzgar por su insulto masticado. Resopla con rabia y justo entra al trote de mp3, ropita deportiva dryfit, toallita al hombro. Sabremos que Julián.

Se arma matete porque parece que el deportista gasta y gasta y no pone un peso y se hace difícil la convivencia. Dos amigos en apuros. Se increpan por un rato y todo parece ir por mal camino entre los roomates.
Pero….Víctor se ablanda y se arrodilla junto a Julián y pinta el arrumaco.

Y luego el piquito resbalón.
Y resulta que son pareja y forman parte de lo que en el siglo XXI se ha denominado el Tercer Sexo.

Mucha mirada sexy y toqueteo y la típica mutua “manitos al pecho”, que es harto sabido que esa acción es indudablemente amor.

Son una pareja de 10 añitos y Víctor sugiere que deberían “proyectarse en el futuro” .
Para hacerla breve: Víctor quiere adoptar y Julián se rehúsa. Parece ser que el tema huerfanismo lo afecta porque está relacionado a su pasado no superado.
Y además está el tema legal, que la ley no nos contiene, que hay que salir a la calle y un largo etecétera de profundo mensaje sobre los derechos de la comunidad gay.
Entonces, Víctor expone su plan: ha falsificado los papeles necesarios para adoptar y estar dentro de la ley del oeste.
Julián se pone como más gay y dice que ni loco.
Y suena el timbre.
Y resulta ser la trabajadora social que se encarga de cotejar los datos del futuro adoptador.
Víctor dice que deje todo en sus manos y que Julián será nada más que su “cuñado y hermano de su fallecida esposa”.

El rostro de la recién llegada exhibe una cantidad de colágeno y productos farmacéuticos de alta graduación. Muy tirante. Dudoso gusto de moda demodé y fraseo de directora de escuela empastillada.

Muy correcta y con carisma inocuo, procede al cuestionario y pedido de papeles que son hábilmente suministrados por Víctor. Todo parece ir bien pero Julián dolido comienza a boicotear el trámite y la estirada pide ir al baño.
Al regresar dice que en el baño hay dos cepillos de dientes, dos maquinitas de afeitar y ningún adminículo femenino.
Al deportista se le suelta la cadena y comienza a proferir insultos y un desparramo de agravios de alto calibre poético.
La relación gay es blanqueada 100%.
A la tipa parece darle un asquete extremo y enarbola su bandera feminista.
Pero luego se engelatina y confiesa sórdidos amoríos con una amiguita en su infancia y rememora bombachas y colas tersas.

Se obnubila, se afecta, se conmueve y huye repleta de contradicciones.
Víctor y Julián medio que se agarran de las mechas.
El deportista se calza sus mp3 y sale a trotar sus conflictos.
El engominado no se resigna a perder su paternidad asistida. Saca su celular y marca.

Habla:
“Hola… soy yo… Víctor… hablamos la semana pasada…. Sobre la posibilidad de alquilarle el vientre…ok…salgo para ahí. Llevo la chequera.”


Víctor, un enmantecado Monteagudo; Julián, empapado Cáceres; la trabajadora social, una emporcelanada Angelini.

Lo Minúsculo: El minuto de silencio por la esposa fallecida.

Lo inesperable: El piquito que no llegó a más.

Trivia: "Pintó el piquito!"

Calificación: Que vuelva Hangar 18.






Altamente gratificante fue la presentación a cargo de La Tejerina y La Yani, su entrañable sobrina de cuarenta años que aquí la mira con admiración.

18.5.09

SPIEDO

Por el Sr. Camacho.
Postal de "Spiedo". Foto: Flor De Lorenzi.

Tres sillones. Una mesa tapada con una tela lila. Mesita con revistas. Planta semi muerta. Sin dudas, un consultorio.
Entra una muy de negro. Ojeras y cartera a tono. Temperamento dubitativo y doloso. Piel aceitunada. Mejillas hundidas como de plastilina apretada.
Entra otra de mirada a 30º del suelo y pecho cóncavo. Se acurruca como puede en rincón entre mesita, ventana y sillón.
Hitchcock toca el piano con hipocondría.
Entra una anfetamínica. Un top rojo exhibe su fibrosidad anabólica.
Un trío con mucho trauma y conflicto no resuelto.
La anfetamínica se autoflagela con una rutina de calistenia mientras la música de master class la acompaña saturada. Da miedo su autoexigencia.
“¿A qué gimnasio vas?”, balbucea la de negro.

La de pecho cóncavo sostiene en sus manos la planta mientras escupe en ella.
“La saliva me engorda” , afirma.
Las tres vienen a ver al Dr. Bergió (Existe!)
Una se viene a pesar.
Otra medir.
Y otra a su medición de grasa corporal.
Los links son intercambiables: a cualquiera le podría tocar cualquiera de las tres.
Comienzan a tomar confianza y a exhibir sus historiales clínicos.
Escuchamos frases como:

“Tengo celulitis grado 3 que ya es una enfermedad que duele.”

“Tengo una sonda puesta. Es re práctico”

Los tres ejemplares tienen muchos desórdenes alimenticios. Hace dos días que no comen para superar el control que llegan a hacerse.

El diálogo se desarrolla con total anormalidad tocando todos los tópicos relacionados a sus desequilibrios.

“Yo soy grandota pero porque tengo los huesos grandes”
, justifica la de negro.
Hablando sobre la flaccidez muscular la anfetamínica desafía a la de pecho cóncavo que “ponga sal”, movimiento que consiste en sacudir el brazo extendido como si se realizara tal operación para comprobar la tonicidad del sistema muscular de los brazos.

La desafiada piensa y confiesa:

“Ya me olvidé cómo se pone sal…”

La de negro cuenta a estómago abierto que tiene hambre y que se ha estado cuidando porque tiene una fiesta a la noche.
A pesar de todo son mujeres, así que le preguntan cómo va a ir vestida. Dice que con un vestido lila pero que no sabe si le va a quedar bien.
Entonces, oh casualidad, se da cuenta que la tela que cubre la mesa es similar a la de su vestido y la saca para entallársela.
Y… ¡opa! Se descubre un pollo con papas coronado por un delicioso adorno de Bon o Bon y Ferrero Rocher.
Las tres quedan heladas.
“Uy…un pollo…”
“Si está ahí es porque engorda”

Están por abalanzarse sobre el desplumífero asado pero la anfetamínica les mete su fibra y lo impide.
“Está ahí a propósito. ¡Allí hay una cámara!”
Suponen el tormento como una prueba Psicológica que deben superar.
La de pecho hundido se pone servilletitas al cuello con parsimonia.
En este momento comienza una secuencia sin nada que envidiarle a un antiguo cartoon del Pájaro Loco que lucha contra un lobo famélico (click sobre texto y ver que es genial!). Pero el pollo no es ninguna de ella sino que las mira asado y entregadísimo.
La cosa sube en violencia y saliva y cuando están en la cima de la desesperación ingresa el Dr.
Un Dr. con una buena onda envidiable y muy sonriente. El Dr. que todos quisiéramos que nos hubiera tocado alguna vez.
Certifica sus nombres y las saluda con bondad y compresión.
Y ve el pollo.
“¡Uy…un pollito! ¿No comieron? Es una atención de la casa. Queremos cambiar de métodos”
Y le entra con fuerza a una pata chorreante e incluye en la masticada a un Bon o Bon y un Ferrero Rocher.
Y se lleva para su consultorio a la de pecho hundido que con lo que le queda de calorías se resiste y mira al pollo como a un novio que viaja lejos.
Las otras dos se quedan solas.
Miran al pollo.
“¡Es mío!”
“¡No, es mío!”


Fin del spiedo.

Di Cienzo como la de negro, Cavicchia como la de pecho hundido y Angelini como la anfetamínica. En el bolo breve, Monteagudo.

Lo Minúsculo: Las confesiones de las actrices sobre sus anatomías que fueron integradas escénicamente sin vergüenza aparente.

Lo inesperable: El precio del pollo ¡Carísimo!

Trivia: “Entonces el pollo...¿no lo comemos?”, una de las actrices ante el cambio radical de guión unos minutos antes de entrar a escena.

Calificación: Cero colesterol.

15.5.09

PROMO `92 -ESTÁS IGUALITO

Postal de "Promo `92-Estás igualito". Foto de Flor De Lorenzi.

Inauguramos un nuevo espacio donde los seres responsables de cada Minúsculo exponen sus apreciaciones sobre lo acontecido a corazón abierto y con catarsis depurada por la reflexión post- escénica.

AUTOCRÍTICA MINÚSCULA



La pieza se desarrolló con naturalidad, progresión y de modo solidario. El universo after school funcionó, lástima que la falta de memoria – quizás por la edad o el consumo de vino barato- hizo que las anécdotas estudiantiles de Ricky, Juan y el Javi López no fueran tan jugosas como lo son en la vida real. Pero el que quiera un reality que visite el zoológico. Esto es teatro y la cuarta pared se construye con el aporte de todos, así que al que no le guste o le cueste aceptar el pacto de ficción que tome más, que para eso hay servicio de bar.

Algo para destacar fue la química entre Ricky (Jorge) y El Javi López (Gonzalo), que si bien generacionalmente son muy distantes (unas cuantas de por medio) parecían haber compartido un pasado áulico.
La nota de color la dieron los efectos especiales (by pass gástrico y cirugía facial reconstructiva) que si bien se hicieron con dos mangos generaron climas interesantes.
Juan (Leopoldo) tuvo una buena apertura, pero carreteó un poco durante, digamos, la Etapa Media de la pieza.

Al final se fundió en un lamento junto a Ricky y recuperó algo de la actoralidad perdida. Pero se divirtió, me dijo.

Lo minúsculo: La cebolla y el cuchillo (que no se usaron) escondidos debajo de la mesa para la escena final, la del llanto. Punto para los actores.

Calificación: 3 a 2 digamos.

Leopoldo Cáceres


Minúsculo para divertirse. Uno de los momentos que reafirman el porqué hacemos esto.
Cuando propuse el trío otros integrantes me dijeron que estaba loco, por el peligro que implica la combustión. Varios enemigos de la estructura dramática en un mismo escenario, a decir de un director DJ.
La puesta era una joyita: la mesa con sándwiches de miga, chizitos y la Pritty le daban un tono económico. Las A4 con el texto “Bienvenidos Promo `92” completaban el marco.
La configuración física de los personajes fue muy acertada, tanto vestuario como maquillaje: el ojo morado de Juan, el apósito ensangrentado de Javi y el bronceado ionizado de Ricky.
Más o menos todos hicimos lo mismo de siempre: Dreizik tiró un par buenas, metió el cuerpo bien, Polo titubeó brillantemente y metió un par de frases memorables y yo robé un par de cositas de algunos allegados que no voy a nombrar mientras luchaba contra Toni de Vinilo que se me salía.
Se nos perdió el tabú que era “las cosas que los hombres no hablan por pudor frente a sus pares”. Y yo no expliqué que mi brazo hiper tostado era por un experimento bronceante de un laboratorio.

Lo Inesperable: La ida a buscar de la cerveza porque se nos había terminado la petaca de whisky (que estaba rebajada con agua, aclaro) porque era necesario el alcohol para la progresión del relato.

Jorge Monteagudo


Dolor mezclado con risa.
Encuentro de ex-compañeros del secundario. Sus vidas tomaron caminos impredecibles, sus deseos se convirtieron en objetivos inalcanzables.
Sus metas se derrumbaron como las Torres Gemelas.
Pero ellos no pueden aceptarlo, el sistema se los devoró de atrás hasta el riñón.
El deseo de verse bien, combinado con una adolescencia tardía, los lleva a aparentar, frente a los demás, hasta lo mas mínimo.
El material nos quedó grande frente a un pequeño fragmento de cualquier reunión de treintañeros. Cosas para contar, cosas para mostrar, pero el goce fue tan bello que no nos importó nada más...

Trivia escénica: "Van a construir un shopping para pobres. Ellos también tiene derecho."

Gonzalo Dreizik

4.5.09

CON.MAR.PU. SANTIAGO DEL ESTERO 2009

Por el Sr. Camacho
Postal de "Con.Mar.Pu..." por Flor De Lorenzi.


Una cama de dos plazas. Sábanas alborotadas. Reposan vestigios de partuza en forma de botellas y cotillón surtido. Dos cuerpos se arremolinan.

Carne amodorrada que asoma y tras una mata de pelo una chica con claros signos de resaca mira desconcertada su hábitat con música de dimensiones desconocidas.
Mira asustada al otro cuerpo humano a su lado que surge del 100% algodón.
Es otra chica. Rimmel corrido, rouge desparejo.
Las chicas se miran, se tapan con vergüenza. Desde afuera, como coincidencia o no, alguien silba con galantería.
Una banana de cotillón deambula por las sábanas.
“¿Cómo era que te llamabas?”
“Gutiérrez” , dice la segunda. “¿Vos?”
“Franchi”

“¿Vos y yo….?”, la sospecha en forma de pregunta queda flotando en el aire. Como respuesta Franchi se frota la lengua con la mano repetidas veces.

A Gutiérrez no le importa demasiado, pero Franchi está muy conflictuada porque no recuerda nada en absoluto.

“Hasta los Bee Gees me acuerdo”

De pronto, de detrás de la cama se levanta un hombre en exacto mismo estado de sábana envuelta.

“Me parece que me caí de la cama. Permiso”. Y se mete en el lecho entre ambas. El tercero del trío es Luque. Tose mucho y se acalambra.
Parece que son las once de la noche y el culpable de todo es algún tipo de gin barato que sorbieron en demasía.

Gutiérrez mira con desconfianza el cuerpo semidesnudo de Luque.

“Cuántos lunares tiene… ¿está sano, usted?”

Franchi pregunta por su ropa a lo que es informada textualmente de que voló en un momento candente de la noche cuyo detonante fueron las armonías seductoras de los hermanos Gibb. How deep is your love, seguramente.

“Es la última vez que vengo a un Con.Mar.Pu.”. Sigla que resulta ser del Congreso de Martilleros Públicos, evento que se realiza anualmente y donde inferimos que corre mucho alcohol y del barato.
El trío no reconoce la habitación y al buscar sus vestimentas sólo encuentran una valija portadora de insólitos ropajes.
Luque llama a conserjería para enterarse de que no se encuentran en el Hotel Sheraton que los cobijó conscientes sino en un tal Covadonga Hotel y en la habitación de un fulano de tal desconocido.

“¿Le suena Con.Mar.Pu. 2009?”

Cómo llegaron hasta allí, es una intriga que tal vez jamás se devele.

Franchi sigue confusa en alta graduación y experimenta dolores en una de sus pierna y cuando pregunta qué le pasó es puesta al tanto escuetamente:

“Desconó”

Se pone un pintoresco salto de cama encontrado en la valija y salta de la cama hasta la toilette.

Acá se arma. Gutiérrez y Luque comienzan a discutir sobre lo que sucedió e intuimos que algo turbio y lúbrico pasó en esa habitación de hotel.

Sin vueltas, parece que entre ambos le dieron a Franchi ´pá que tenga.

Él parece arrepentido y se quiere ir porque le remuerde la conciencia por lo que le remordió a Franchi durante la noche de descontrol carnal.
La susodicha ha sido sometida a gimnásticas posiciones.
Regresa la desmemoriada y dice:
“Quiero saber la verdad. Me revisé. Yo sabía que había pasado algo”

Luque se pone los pantalones simbólicamente y dice a Gutiérrez que o le cuenta ella o le cuenta él.
Comienzan con el relato de lo acontecido la desenfrenada y etílica noche entre contradicciones evidentes y diferencias de conceptos, mientras el desarrollo sonoro dialéctico-melódico con la música incidental se desparrama por el éter.
Ni que estuviera ensayado.
El tema va como por un embudo acerca de las relaciones sexuales no consentidas.

“Te violamos, mamita”, esclarece pero oscurece Luque.
“Ejercimos un poco de presión”, aliviana sin fortuna Gutiérrez.

En crudo punteo él dice que le pusieron valium en su bebida mientras la otra se desquicia y grita que es mentira; él dice que se quiere hacer cargo y que va a llamar a la policía mientras la otra le salta y lo trepa; él la agarra del cuello y amenaza colisionarla con el aparato telefónico mientras a ella se le bajan las revoluciones.
Luque marca, habla con conserjería y pide con la policía. Luego mantiene un diálogo de tónica arrepentida. Gutiérrez le arrebata el aparato y comprueba:

“No estabas hablando con nadie. Sos un asco”

Luego marca un número mientras Luque ilumina expresionistamente todo con la luz portátil.
Diálogo al fono:

“Hola. Ya estamos con el cierre del Con.Mar.Pu……Yo te extrañé mucho….¿Los chicos?”
Aquí hace un aparte y le dice al dúo que la mira impasible
“Lo único que no les voy a perdonar es de no acordarme de nada”
Y retoma el diálogo con su interlocutor.
“Chau, mi amor. Besos a los chicos…..”
Mucho silencio.
Y les dedica una última frase a al pareja semidesnuda que aún la observa desde las sábanas.
“Si alguien pregunta, a la pierna me la doblé bajando la escalera”

Se va.
Se los come la penumbra de Covadonga Hotel.

Se revolcaron con ternura y cuidado Angelini, Di Cienzo y Rodríguez.

Lo Minúsculo: Rodríguez semidesnudo esperando desde las 22 hasta las 23 hs metido atrás de la cama escenográfica mientras ingresaba el público.

Lo Inesperable: La primera inclusión de carne humana al descubierto y la absorción del los compromisos físicos de los actores como el dedo fisurado del masculino o la rodilla desencajada de Angelini.

Trivia: “A una se le vio un poco la bombacha rosada y a la otra un seno curioso”, un espectador sobre las piruetas de las femeninas.

Calificación: Para que los que quieren abusar sin maldad de alguna amiguita o amiguito lo piensen un poco antes. O para no comprar gin barato, no sé. Saquen sus propias conclusiones, son grandes.

22.4.09

COSECHARÁS TU SIEMBRA

Por El Sr. Notuvetiempoantes Camacho.
Postal de "Cosecharás tu siembra"
Un laboratorio retro atemporal enmarca a este Minúsculo delirante y delirable.
Un profesor/doctor emergido de un film de los años 50 en gama marrón.
Su pelo cano pinta con tintes su sapiencia perspicaz. Locuaz, extranjero y, se ve que en sus años mozos, un tipo pintón. Es el Dr.Marangoni de clara ascendencia italiana según apellido pero ucraniana según acento.
Lo acompaña como mascota doméstica un anexo semi-humano. Un ser neutro, asexuado, apátrida, delgado, de grandes orejas y pálido como la luna. Jardinerito sobre camisa cuadriculada y multicolor le dan un look naif.
Es Hansel, que también tiene su parte de Gretel, niño dócil y sin contaminar en un mundo cruel pero sin brujas ni chocolate.
Sus orejas curiosas lo vuelven receptivo a un mundo que desconoce y quiere conocer y vemos que es una especie de Pinocho pero sin nariz grande.
El Dr. hojea su bitácora con un diálogo musical brillante y coreografiado.
“Hoy vamos a repasar la Unidad 3”
El tema no es nada liviano y trata sobre los orígenes del Universo y exige su opinión sobre las teorías Evolucionista y la Teológica. Y Hansel sentencia:
“Ambas teorías se contradicen. Me inclino por la biología”

Hansel se quiere sacar todas las dudas que tiene y vemos que es un ser muy lúcido que comienza a poner en aprietos la sabiduría del Dr. Marangoni y va mucho más allá del porqué de un infante común y babeante.

“¿Un huevo de gallina es una célula en sí misma?”
“¿Por qué no tengo cejas?”
“¿Qué es un edema pulmonar?
“¿Qué es la médula?"

El Dr., asombrosamente, zafa con la frente transpirada bien en alto. Le dice que ha llegado a la última Unidad de su formación como ser humano no sintético.

“Por fin podré llamarte Hijo”
“Papá”, dice Hansel y con una mezcla de ternura similar a Edward Sissorhands y Bob Esponja hace derretir al público presente.

“¿Mamá no va a venir? ¿Quién es?”

El Dr. Marangoni le hace cerrar los ojos y anuncia una sorpresa que consiste en un frugal pebete con una vela clavada encendida. Una torta de cumpleaños modesta. Como efecto patético le infla un guante quirúrgico que flota burlón.
Lo introduce al mundo de la tradición onomástica y le dice que le corresponden tres deseos. Debido a su pureza infantil y orgánica pide sus deseos en voz alta y es retado cruelmente por su Padre de diseño.

“Quiero irme a vivir solo. Ya maduré”, dice Hansel con rebeldía de hijo.

Una visita jadeante se acerca sosteniéndose de las paredes. Un hombre de aspecto demacrado, de sobretodo oscuro y gran talla.

Hansel se asusta y se esconde.

“Los corticoides han destruido mi cuerpo. Yo era un alfeñique de 44 kilos.”

Nuestra hipótesis de que está mal se confirma. Gime que quiere volver a ser una estrella de rock coqueteando con una decadencia extrema, como si fuera Pappo, Sandro, y David Lee Roth procesado en minipimer. Pero es Gutiérrez, nombre poco promisorio para un bravo rockero. Tal vez demasiado vanguardista.

“Mi clon al que le sacó mis células, ¿dónde está?”

Aparece Hansel y lo abraza con emoción.

“¡Gracias, loco! Tiene mis mismas manos. Es igual que yo antes de tomar los corticoides”

“Hola, mamá”, le dice Hansel.

Gutiérrez super ex star se retuerce y saca de sus partes bajas una bolsita chorreante,

“Se me revienta la diálisis”


Hansel toma la bolsita y la chupa como si fuera un juguito loco.

Comienzan sospechosos preparativos quirúrgicos con un instrumental digno de un ER tercermundista: mangueras corrugadas, cañitos, cuchilla herrumbrada y demás objetos de galpón de tío muerto.

Dispone a Gutiérrez y Hansel en sendas camillas y luego les unta con algo pringoso y al parecer frío esa zona donde solemos tener los riñones.

Hansel es una especie de huerto particular, pero en vez de cosecharse vegetales, se cosechan órganos para reponer.

Tajo va, tajo viene. Hansel gimotea: “Siento dolor, papá. ¿Eso es un pensamiento o un sentimiento?”

Luego de la nefrítica transacción el rockero se recupera milagrosamente mientras su clon agoniza en espasmos.
Luego de esto se encadenan una sucesión de hechos que van desde Gutiérrez que se descompensa y pide otro riñón, Hansel que grita “Quiero teta”, el Dr. Marangoni que pierde su acento extranjero, el rocker star que se esconde tras una cortina de pelo, el clon que grita reproches a su progenitor, Gutiérrez que sale inexplicablemente al baño y todo que finaliza con un crimen extralaboratorio a Hansel que escuchamos gorgotear por vez última.

Gutiérrez, ve promisorio su retorno a mundo metalero y el Dr. Marangoni, como atención de la casa, y tal cual fuera un caramelo masticable o un amaretti le ofrece una pierna de Hansel que extirpa con prontitud.
Metió el plexo Díaz Abregú, se volvió neutro Cáceres y disimuló la risa De Battisti

Lo Minúsculo: Los efectos especiales al Ed Wood´s modus operandis.
Lo Inesperable: La ternura cruza “Platero y yo” y “E.T” de Hansel.

Trivia: El actor que interpretaba al rockero dixit: “Casi no entro porque lo que hacían los otros dos en escena estaba buenísimo”

Calificación: Para los locos por donar órganos.

11.4.09

PEDIDO A DOMICILIO

Por el Sr. Camacho
Postal de "Pedido a domicilio"

Tarde pero segura y larga porque me he cebado mal, llega la crónica del último Minúsculo.

Como habrán notado si alguno fue ayer, el mea culpa del catolicismo público hizo que las puertas de este Averno Privado permanecieran cerradas, pero pudimos desquitarnos llevando a nuestros cuerpos a comer múltiples cortes de carne sin reflexionar ni esperar que nadie resucite.

Pedido a domicilio comienza con una llegada muy dramática en acordes menores.

Él, apático y ojos a media asta en silla de ruedas. Lleva un monito de peluche blanco en sus piernas inertes.
Ella, dolorosamente hermosa tras anteojos de sol bajo los cuales se adivinan ojos llenos de desazón. Labios rojos pero de pasión desganada. Trae flores.
Son Leonor y Gonzalo. Vienen de un paseo por el parque.

Llegan al living de su hogar-y aquí se superpone la ficción con la realidad- que está emplazado justo sobre una especie de tarima.
Como una cruda provocación él intenta subir desde la silla de ruedas y cae de bruces. Farfulla con su boca besando el suelo: “Estoy bien”.
Luego comienza la odisea de subirse de nuevo a su silla.

La risa de una niña desde el público transforma todo en una tragicomedia amarga.
O esa niña no fue bien educada, o es más astuta que los presentes y sabe que todo es pura patraña y que el objetivo ulterior del teatro no es la conciencia social.

Para eso están los segmentos de golpe bajo en los noticieros.

La mujer besa al hombre. Beso raro y distante.
La voz de Gonzalo es de un hastío insuperable. La de Leonor de un tembloroso y fingido optimismo arrastrado quién sabe desde cuando.

“Lindo día”, repite él innumerables veces hasta que la frase pierde sentido.
“Feliz aniversario”. Y le da el monito, trofeo del tiro al blanco en el parque.
Y ella, trémula, le hace un pedido: intentar estar juntos aunque sea una vez más.
Gonzalo deambula con su silla in extremis, hasta casi caer al abismo simbólico y real.
Con resentida poética, hace su diferencia sobre las “capacidades diferentes” y “capacidades especiales”, reclamo que se nos hace justo con propiedad.
Ella se exhibe con voluntad con su ropa interior a media pierna.
Se sienta sobre él que permanece sexualmente inmune.
Más de algún espectador masculino presente debe de haber sufrido algún pellizco de novia celosa.

“No siento nada”, dice Gonzalo.
“Paciencia, exige Leonor.

Él rompe en ahogado llanto sin salvavidas a la vista. “Estoy harto de todo. No te merecés esto”
Y abre el grifo con imágenes verbales de contenido explícito, algo así como ella haciendo equilibrio sobre las ruedas de la silla para que él la alcance con su boca.
Un gran momento a corazón abierto, si señor.

“Te merecés un hombre más fuerte que yo, más viril”

Todo huele a tedejonososvossoyyo y Leonor se arrodilla y suplica me querés dejar a mí que empujé esta silla durante diez años y el amor roto comienza a virar sin dirección asistida a reproche furioso.

Gonzalo vuelve a su marmolidad. “Esto se acabó. Pero te quiero pedir un último regalo de aniversario. Quiero que me mates”
Un gestus descomunal expande el rostro de Leonor llevándolo a dimensiones insospechadas, como cuando uno mueve el original mientras se hace la fotocopia.
Acorde exacto y fatal. Alguien hace un copy-paste y la situación se repite como falla en la matrix.

“Matame. Empujame”, pide Gonzalo y se va al borde del abismo.

“No…. Es muy bajo…. (Aquí una pausa para generar el efecto cómico y luego, para aclarar el cruel malentendido adjunta:) Podrías quedar parapléjico y tu cabeza seguiría funcionando”

Gonzalo la corre por el living y por momentos todo parece un mash up de una novela de Narciso Ibánez Menta Vs. Una de Alberto Migré.
Ella huye llorando en un grito sostenido descorazonado y horrorizado.

Luego de que Gonzalo inicia un recorrido por los licores de su mini bar, golpean la puerta y llega el tan esperado que pondrá fin a su suplicio.
Alberto.Pelo alborotado. Mirada profunda y esquiva. Voz cavernosa pero con los medios sin ecualizar. Remera blanca salpicada de sangre. Dice estar nervioso pero permanece estacado como una gárgola con 6 de C.I.

Alberto es monosilábico y carnicero así que el diálogo se desarrolla en torno a la coyuntura económica propiciada por Semana Santa. Mala fecha para ser carnicero. Tiene hijos. Cinco.
Uno piensa cómo es posible que este tipo sea comerciante y averiguamos que la carnicería es un negocio familiar heredado.
Alberto es tan extraño que comienza a masticar unas flores.

Gonzalo cuenta que acaba de tomar un sedante para caballos que en breve le hará efecto por lo que le cede su cuerpo al carnicero para que disponga de él.
Alberto, mientras, cata impulsivamente los licores del minibar y los deja escurrir inexplicablemente por sus narinas.

El grito sostenido descorazonado y horrorizado invade todo y regresa Leonor.
Al ver a su marido exangüe, cree que está muerto e increpa al desconocido.
La bestia muda sólo la mira. No reacciona para nada. Pero en un momento le avanza a Leonor.
Alberto le recita a Leonor una poesía incomprensible de contenido raro & romántico.
De alguna forma insólita parece conmover a la mujer que se muestra confundida.
“Te gusto”, le dice el carnicero.

Y comienza una persecución carnal que Leonor provoca como histérica de telenovela.
Alberto la atrapa como res, se le tira encima y la revuelca por el piso al grito de:
“¡Te quiero! ¡Te quieroooooo!”
Parece terrible, pero algo pasa porque ella ríe feliz.

Entonces, el paralítico se despierta y grita qué carajo es esto.
La temperatura sube por todos lados y a Gonzalo le explotan las venas del cuello ante la infidelidad de su esposa. Intenta manotearlos.

Y de pronto se incorpora con dificultad de Bambi.
“¡Milagro!” , grita Leonor.

El matrimonio parece volver a sus mejores momentos. Él se golpea los muslos y ahora siente todo. La felicidad rezuma.
Pero Gonzalo no olvida que el intruso traicionó su confianza y lo quiere reventar deambulando por el lugar como un raver poseso.
“¡Yo la amo!” , sigue gritando Alberto y se trenzan en una feroz lucha que el carnicero intenta finalizar sacando una cuchara e intentando clavársela en los riñones al ex paralítico.
Leonor intercede, forcejean y ella cae estrepitosamente.
¡Tragedia!

“Siento algo raro en la columna” , dice ella mientras intenta mover sus insensibles piernas.

“¡Trajiste peste a nuestra familia, gordito sanguinario!”, vocifera Gonzalo contra el carnicero.
Medio que se arma la rosca de pascua de nuevo pero Leonor quiere que todo se termine y le pide a su marido que le pague al carnicero a sueldo.
Leonor le da su cartera. “Llevate todo. Dejame los documentos”

“Dejanos en paz. Poné una carnicería en otra parte”

Alberto se lleva hasta los anteojos de sol de ella.

Leonor y Gonzalo se miran como hace tiempo no lo hacían.
El leit motiv musical y triste del principio retorna como si nunca se hubiera ido.
Él la coloca amorosamente en la silla de ruedas.

“Vamos al parque”, pide ella con sus labios aún rojos de pasión desganada.

Dramatizaron Xavier del Barco como el paralítico errante, Maura Sajeva como la esposa que no es de fierro y Gonzalo Dreizik como el carnicero de salvajismo erótico.

Lo Minúsculo: El periplo sin rampa a un mundo cruel.

Lo Inesperable: La expresiva hermanita de G.D. en el público que insufló frescura y alivió las tensiones.

Trivia: “Me gustaría tener pene”, expresado por una actriz en el camarín e incluso dicho con palabras acordes al ciclo presentado.

Calificación: Para cerrar los ojos y repasarlo cuando uno está aburrido.

29.3.09

EL CUARTO DE LA NENA

Por el Sr. Camacho
Postal de "El cuarto de la nena".

La peor pesadilla de todo adolescente en edad de adolecer: su madre husmeando en su revoltijo personal.

Este es el trinitrotolueno que detona un drama que no tardaremos en ver en TV como vaticina la Pieza Minúscula presentada.
Un dormitorio con una total asepsia de género: ni de nena, ni de varón.
Un póster de Frida doble mirándose, un maniquí femenino instigador de quién sabe qué prácticas innombrables, una bandera de Sepultura, otra de Cuba y algunos peluches salpican el entorno de incuestionable gusto.
La madre de altiva fisgonez, con aires represores en tonalidades grises, flequillo pegado, rictus nervioso autocontenido y aros bamboleantes, encuentra una revista de ac/dc erótico.
El elemento secuestrado en la requisa hace que de inmediato marque un número en su celular y se comunique con un tal Alfredo con quien parece ser que las cosas no andan bien.
“Soy yo, Dolores. Algo está pasando con la nena.”
Plín! Familia disfuncional, nena conflictiva… para hacer dulce.

La nena tiene revistas con chicas desnudas.
Dos opciones:
A- La nena quiere estudiar anatomía.
B- La nena se calienta como un camionero peludo.

“El tema con la nena viene de tu rama” , y le trae a colación los gustos sexuales de un primo lejano.

Viene llegando la nena con una amiga y Dolores la mamá celadora se esconde tras un perchero.
Las nenas están conectadas emocionalmente a un MP3 y casi son el espejo de la otra.
Claro, como el póster de Frida; pero no sabemos si se trata de una sutileza artística y compositiva o una simple coincidencia de usar escenográficamente lo que hay. Dejémoslo como una inquietud y un hallazgo fortuito, como la penicilina.

Son Mauri (María Victoria) y Alex (Alexandra). Chicas de compromiso Flogger, dark, alternativo, neo gótico y todas las cruzas post-estéticas del Wikipedia.
Alex de cara blanca como mimo macabro en Offset, pelo con Glo-Cot sobre los ojos y mechones de colores, chupín negro y superposición de prendas.
Mauri, de flequillo indolente, rostro lavado, pantalón de jean y remera que comparte “A mí no me importa nada”.

Bailan viendo sus canales favoritos de música, hablan de sus cosas e inevitablemente de la madre que podemos ver y ellas no.

“Tu vieja es vieja, ¿no?”

Nos enteramos que los padres se disputan por quién dejó a quién.
Hay una cama cerca, así que comienzan los arrumacos amorosos mientras la madre observa todo con horror heterosexual.
Y entonces, le suena el celular y es descubierta.
Escándalo.

“¡Mañana vamos a ir a la iglesia!”, dice la madre en cristiana amenaza materna.

Alex la trata con singular confianza y la llama “Dolo”

“Mi mamá probó todo. Yo te puedo hacer un favor, si querés”

La madre se muerde, se frunce, toma whisky, se le llena de hipertensión el cuello y hasta hay lugar para filosofía profunda y adolescente:

“Me gusta el pelo para donde quiere ir”, dice Mauri o María Victoria.

Deben decirle algo importante.

“Queremos que Mauri se opere”

En un arranque de honestidad sexual María Victoria se baja los pantalones y se pasea en boxers.

Dolores descarrila: “¡Te querés poner un pene! ¿¿¡Te lo vas a inflar para que se te pare!??”

Mauri cuenta que vio todo por el youtube y comparte sus conocimientos con gráficos ejemplos que no llevaron al chiste fácil, que estaba servido On the Rocks.

Siguen las máximas maternas de incorrecto pero vox populi contenido:

“¡¿Por qué no se van todo a una isla y se dejan de joder??!”

Mientras, María Victoria coloca su puño dentro del boxer y lo mueve, con fantasioso deseo.

La pareja cuenta que financiará la intervención cediendo los derechos de televisación a un TV Reality. La madre debe firmar la autorización que su padre ausente ya firmó.
Dolores se niega a gritos pero es hábilmente convencida por su hija:

“Si no firmás le digo a todo el mundo que papá es puto”.

Firma, aclaración y DNI y la feliz pareja diferente parte rumbo al quirófano como quien se va al kiosko.

La madre queda sola en penumbras mirando la TV que tiñe su gris de azul.

Turn off.

Pensaron distinto por un rato Angelini, Cavicchia y Di Cienzo.

Lo Minúsculo: El tratamiento de las nuevas tendencias de los parámetros sexuales.
Lo Inesperable: La descripción youtubística de la sex reassignment surgery.
Trivia: Comentario intolerante de un miembro del Minúsculo: “Qué horrible si tu hija sale con una mina así…”
Calificación: Para mentes abiertas.

23.3.09

JORNADA DE CONVIVENCIA

Por el Chavi
Postal de "Jornada de convivencia"

-OH! Padre, deseo confesarme...
-Si, Hijo. Dígame.
-El viernes fui a ver una obra de teatro...
-Me parece muy bien hijo, ¿cuál es el pecado?

-Ninguno, sólo tengo una pregunta que hacerle.
-Dime, hijo.
-¿Es verdad que todos los curas son pedófilos, homosexuales, drogadictos, y contadores de chistes?

(EL CURA MUERE DE UN ATAQUE CARDÍACO).

De nuevo los santísimos actores nos sumen en un ardiente clima que igualaría al termostato de la mismísima casa de Satán.
¡OSANA EN EL CIELO!

¡Dios! ¡Perdónalos, porque saben lo que hacen!
Claramente bíblico, incorrecto, eclesiástico-didáctico, jocoso, filoso, profundo, hilarante, descarado, directo, concreto, metafórico. En fin, más peligroso que un arzobispo de ultra-derecha en un ultra-boliche gay.
El sin número de artilugios lingüísticos de estos 3 performers, nos hizo disfrutar de otra noche de pura comicidad fresca pero de hondo contenido social.
¡OSANA EN LAS ALTURAS!
Transcribir todas las líneas que estos actores pintaron en la religiosa escena no solo sería imposible sino también sería sacrilegio y pecado mortal. Pero fueron desde: "Es como si a un niño le dieras de comer aborto" hasta "Hacemos untraveling por los shortcitos de los chicos". ¡BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR!

Para usted, señora, que lee este novísimo testamento. Imagínese los siguientes elementos:
3 Curas.
Un retiro didáctico.
Un monte solitario.
Un atardecer.
Un colectivo lleno de niños.
Una cámara filmadora.
Un paquete de hojas de marihuana.
Una cueva oscura.
Una revolcada homosexual tamaño baño.
Millones de años ardiendo todos juntos en el infierno.

¿Se lo pudo imaginar? Pero los curas solo querían divertirse. Filmar un profundo y de alto contenido educativo video de educación vehicular.
Como podemos vislumbrar, poco a poco el repertorio de temáticas prohibidas se va haciendo más y más grande.
Cada vez la cosa se vuelve mas y más profunda.
Tanto, que le tocan el timbre a Lucifer y juegan al ring-raje.

Lo Minúsculo: La elaboración en papel madera del mismísimo Monte Sinaí.

Lo Inesperable: Que grupos extremistas católicos de ultraderecha noquemaran las instalaciones.

Trivia: Un actor al otro: “Me apretaste el cuello en serio”. El otro: “Sí, se me fue la mano” Gracias a Dios, no se murió.

Calificación: 10 Padrenuestro, 10 Ave María y 10 latigazos en la espalda.

16.3.09

VIENTRE LIBRE

Por El Chavi
Postal de "Vientre libre"

Y.... LARGARON!!!. Largó el año, largó Lost, largó El Minúsculo.
Con esta segunda presentación autodenominada VIENTRE LIBRE nos insertamos en el oscuro mundo de lo prohibido, de lo denegado, de lo incorrecto. La cosa se puso más salada que un pochoclo de la peatonal que nos obliga a comprar un refresco para saciar la sed. Esa sed fue la que atosigo a los espectadores; no por el calor de la sala si no por que la acción perfomática se puso muy candente. Todo se desarrolló en una galería que en un comienzo pensábamos podía ser “la-muy-debajo-de-la-línea-de-la-pobreza Galería Norte” hasta que un medido Rodríguez nos certificó y clavó con profundidad y autonomía actoral: “Esta es la galería Norte” .
Todo se desarrolló en un local, donde en un principio no sabemos muy bien de que rubro es, ni que vende. Hasta que descaradamente se aclara todo, para que no quede ninguna duda: Se compra esperma, se alquilan vientres, se producen niños en masa.
Un negocio redondo que se enfrenta a toda crisis mundial.

La cosa es así de fácil:

Llega Juan al local, un personaje que vislumbra leves ecos de gustarle los hombres, remontándonos a un conocido personaje de una conocida sit-com cordobesa realizada por conocidos actores de un conocido cineclub donde actúa el conocido actor del comienzo de esta oración. El susodicho quiere cobrar una vieja deuda que fue saldada parcialmente en la vieja moneda cordobesa LECOR. El monto: $15.
Luego llega María con un “paquete” en brazos. Miradas van, miradas vienen, los muchachos se entretienen. Charla que roza lo autobiográfico.
”¿Que edad tenés?” ,pregunta la damisela, “38 para 39. El año que viene 40”.
Como si no supiéramos contar y como si no supiéramos su entrada edad, nos arranca unas dulces carcajadas.
Luego llega el desfachatado dueño del negocio a mostrar su calamitosa pero exitosa existencia. Hay un niño en juego. También se le debe plata a la susodicha. El monto: $6000.
Teléfono descompuesto de por medio. La cosa se complica aún más. Los personajes (quizás los actores también) ya no saben quien debe plata a quien. Surgen nuevos inconvenientes. “El paquete” resulta ser un niño elaborado por encargo.
La mami, ya tiene sobre los hombros 5 criaturas entregadas por dinero.
Para ella, “es su trabajo”.
La paternidad del niño se desconoce hasta que un pequeñísimo detalle casi invisible, que podía pasar como insignificante aclaró y empaño a la misma vez todo el panorama. El baby era bizco. Y gracias a un excelentísimo trabajo actoral y ocular de Rafael Rodríguez, deducimos que es el padre.
BOLONQUI TOTAL! Se roba a la criatura. Queda la mamá desamparada, el negociante sin negocio. Piensan qué hacer. “Y bueno, encarguemos otro chico”.
Apaguen la luz. Me quiero hacer un pibe.

Cruda realidad donde lo explícito de la textualidad nos permitió entrar con fuerza, cual espermatozoide lucha contra sus colegas para entrar dentro el óvulo receptor. Los actores que negociaron cuerpos, paternidades e integridad moral. en escena fueron Gabriel Marasini, Rafael Rodríguez y Lorena Caviccia.

Lo Minúsculo: Luego del apagón final, el público instauró un largo silencio esperando que los actores realizaran pecaminosos actos a las oscuras.

Lo inesperable: La frescura del diálogo y la cantidad de veces que se dijo SEMEN.

Trivia: En la previa del espectáculo, en los pasillos de camarines, en plena concentración antes del ritual escénico: “Che, ¿Nadie compró fernet? Que hijo de...”

Calificación: Para los futuros padres... replantearse ciertas cosas.

10.3.09

CRÓNICA DE UNA NOCHE PROHIBIDA

Tempranísimo en este año 2009 comenzó la nueva edición del Teatro Minúsculo de Cámara. Un ciclo que temáticamente trata de lo mismo de siempre pero hábilmente rotulado con un slogan que promete ruborizarnos pero que apenas nos mete un poco de stencil hidro lavable.
Lo altamente gratificante fue la presentación especial del Padre “Quito” Mariani, un señor que piensa lo que quiere pensar sin envolverse en un santo sudario de seda italiana comprado en boutique pro de Nueva Córdoba.
Con envidiable lucidez y soltura envidiada por varios de los actores presentes, se apropió del escenario y habló en latín, pero no para citar ninguna sospechosa encíclica sino para pasearnos por los recovecos caprichosos del arte. Y luego, llevó a la pletórica platea de la mano por la senda poética de la historia de los pecados capitales en cuartetas nada previsibles que detonaron risas pero también el silencio helado del pensamiento.
Pocas veces se está en presencia de un hombre sabio. Los que estuvieron esa noche saben que hubo mucha más luz que la de la portátil naranja de 25 W que acompaña habitualmente la noche de los Minúsculos.

OLIMPO COUNTRY

Por el Sr. Camacho

Postal de "Olimpo Country". Foto: Flor De Lorenzi.

La primera pieza de este ciclo nos mete full sense en un cool & design ambient. Luz blanca a puro gas ionizado tiñe todo en acordes de blancuzca pátina.
Vemos a Consu, re casual girl, labio botoxeado y soberbia idiotez seduciendo con su cepillo de dientes a Loren, chic intelectual, en tonos claros con un pulóver sobre los hombros que establece la moda de su idiosincrasia.
Él estudia para sus finales de Agronomía. Ella le cuestiona que su carrera dure tanto ya que ella se recibió de Decoradora de Interiores en sólo 2 meses.

Ella lo indaga sobre sus shoes (zapatos, in inglish) y él le insinúa que se los tiró.

Consu- ¿Me los tiraste adentro del country?

Loren- ¡Claro! ¿Vos te creés que voy a salir a la intemperie?

Diversas animaladas de alcurnia mástercard gold planean bajo para no ser detectadas por el radar de lo políticamente correcto.

“Tengo un amigo gay que tiene esa enfermedad que se contagian entre ellos”

Desde por ahí, el músico vivo deja resbalar melodías muy oscuras y graves.
Consu cuenta afablemente que vomitó toda la noche.
Luego de algunos arrumacos, Loren sale.

Ingresa Teo, ancho de musculosa negra, rosario negro, y muy-very arriba envuelto en atmósfera rave que lo persigue como enjambre embebido en Speed.
Barbita de unos días, anteojos espejados. Muuuuuuy cool.
Seguro que varios quisieran ser como él

Desde su celular hiper-moto-fuckin-rocker suena “Microdancing”.

Consu canta pero pregunta: "¿Qué quiere decir microdancin?"

Por suerte, Teo no le responde.

“Hace un mes y medio que no duermo-literalmente.”
Con su forma de hablar que remite a un Elvis en su etapa más Anfeta lo exhibe pasado de rosca a tope y con sudor contrariado.
Su esbelta anatomía está surcada por golpes cárdenos que lo vuelven aún más cool.

Su ojo derecho también ostenta una contusión que revela una colisión contra algo de importantes dimensiones.

“Hice bosta la chata”
“Cuál”
“La Ranger Hummer.”


Consu reclama: “¿Y yo en qué voy a la facu??”

Al parecer el vehículo iba cargado con su jauría de amigos, todos con diminutivos terminados en “i” y que solemos ver en la página de sociales.

Consu también se somete a arrumacos variopintos con el anabólico sujeto.

Regresa Loren, de atuendo impecable como antes pero con su rostro y manos ensangrentadas y le dice a Teo:

“¿¡Qué le hiciste a Facu!?? ¡Tiene el pulmón afuera!”

“¡Venía a punto muerto desde Carrera, le pegué a algo y voló por los aires! ¡Pensé que era el tacho de la basura!”

Y aquí comienza el debate:

“¿Cómo está? ¿Pinta donación de órganos?”
“¿Llamamos a la ambulancia? ¿Da o no da?”


La situación es límite in extremis. Y comienza a volverse turbia. Teo llama por celular a un amigo:

“Toni, tenemos que hacer lo mismo que en Tucumán en el ´86. Traete unas bolsas…”

La posibilidad no prospera y sugiere serruchar a Facu, meterlo en una bolsa y enterrarlo en los cimientos de un jacuzzi familiar que está en construcción.

Loren también tiene lo suyo:

“La rehabilitación no da. Va a quedar como un helecho. Pintó el debate, pero no da”

La música y las palabras y se arremolinan en un mejunje denso.

Teo, no sabemos si por el exceso de adrenalina u otro químico sintético, dos por tres se pierde y pide recapitular.

La voz femenina intercede.

“Una vida tiene derecho a la vida”
Y tira: “Estoy embarazada”

Acorde fatal.

Pero duda: “No me cierra todavía…no me cierran los números…no me cierra el jean”

Loren es muy pragmático: “Estás preñada. No nos comprometamos afectivamente con algo que aún no es nada”.

“¡Papá nos mata!” , grita Teo. Opa. Esto es más turbio de lo que parece.

¡Sexo entre hermanos! ¡Prohibido!

Consu dixit mientras se acaricia el vientre: “Ustedes tienen propiedades a sus nombres, yo nunca tuve nada, ahora puedo tener una propiedad a mi nombre”

“Uno de los dos es el padre, eso está claro”


Teo lo niega: “¡Tengo una vida por delante! ¡Tengo 40 años de RRPP!”

Y sugiere el nombre de Martita, la cocinera, que se encarga de hacer “desaparecer” ese tipo de problemas.

“O te llevamos al norte. Yo creo que en Salta el aborto es legal”

Consu se niega y pide ver una vez más al agonizante Facu, del cual ya nadie se acuerda. Sale y escuchamos cómo le habla cariñosamente a alguien que gime.
Los gemidos se convierten en ladridos furiosos por lo que ecuacionamos que Facu era un perro agonizante. Y seguramente de esos que muerden y traban la mandíbula porque a Consu ya no la escuchamos más.

Teo y Loren quedan solos. Calmados y fríos. Dicen dos o tres banalidades.

The end.

Los hermanos cochinos: del Barco, Cáceres, Di Cienzo.

Lo Minúsculo: La excelente postal perimetralmente cerrada y la perfecta combinación con la poesía “Siete pecados y un capital”, introducida por “Quito” Mariani.

Lo Inesperable: Los links intercambiables de animaladas.

Trivia: Luego de finalizado, entre los actores: “¿Nos habremos ido de mambo? El de la mesa de adelante estaba duro”

Calificación: No apto para los que educan a sus hijos con delicadeza y eufemismos.

10.2.09

MARZO PROHIBIDO

Dsño: Flor De Lorenzi

Regresa el Teatro minúsculo de Cámara con un ciclo sin prejuicios.

Una zambullida después de comer y sin esperar tres horas en los temas tabú de la sociedad.

Un ciclo con la presentación especial del Padre Mariani.
Y no es una broma.

VIERNES 6 DE MARZO
22 HS

CINECLUB MUNICIPAL HUGO DEL CARRIL
Blvar San Juan 49

16.12.08

ESTO FUE MINÚSCULO MASH UP!




Registro de Fósforo Teatrico

6.12.08

UN DÍA EN LA ÓPERA

Postal de "Un día en la ópera".

Drama existencialista criollo/urbano metateatral.

1.12.08

CRISTO SALVA

Postal de "Cristo Salva".

-Un boxeador religioso.
-Una esposa desesperada.
-Un bife bien puesto.
-Una que llega.

23.11.08

UN MILAGRO PARA FERMÍN

Por el Sr. H. P. Camacho
Estampita de "Jesús María". Nótese en manos de cada Padre la alegoría objetual exponencial de sus caracteres particulares. Lo de atrás no es una estatua.
Barra de boliche rancio. La bola de espejos tira ojos de luces que miran desde las paredes.
Cabarute en todo su autobrillo.
Atiende Nazareno, flaco de blanco mirada huesuda, barba lacónica y parsimonia verbal.
Al grito de Ave María Purísima llegan dos Padres de la Iglesia Católica: el Padre Fermín, enorme imberbe de ademán extra soft con el pecho rebosante de fe y El Padre Roseta, de mirada dual, columna pétrea, cara amarmolada, rictus labial, bastón de apoyo y pelo que ni pintado.
Llevan un bidón verde.
Vienen de la Capilla Santa Llaga de Jesús vecina del non sancto lugar.
Fermín, flamante ex seminarista de aún varios salmos previos y Roseta, estricto representante extremo llegan con la misión de clausurar sus puertas porque perturba la meditación de los seminaristas.
Las opciones son dos: por las buenas o queman el lugar con un bidón de nafta.
Pura prepotencia religiosa.
Nazareno recibe llamadas desde las habitaciones, pasa tarifas. El negocio anda bien y ofrece un reposado Mistela.
Según los modales delicados de Fermín intuimos que le gustaría arrodillarse pero no precisamente para orar.
Mientras continúan las amenazas del Padre Roseta, llega desde el interior del cabarute el Padre Marasini soplando un festivo adminículo de cotillón.
Padre pro, de nuevos aires netamente izquierdosos, docente de Teología 1.
Con la mirada zizgagueante de la comprensión del alma humana. Y lunar grande en la frente. Tal vez lo una un parentesco con el profesor de música de El Gabinete.
Se acerca a Nazareno y con familiaridad de habitué pide para tomar “Lo de siempre”.
Con velocidad ram de 2 g es cuestionado por el Padre Roseta.
“Hay que hablar con la gente descarriada”
“¡Estaba fornicando!”, carraspea Roseta y suda gris.
“Mis métodos funcionan”
“¡Nazareno es el demonio! ¡Hay que quemar esto rápido!” , ordena el Padre Roseta.
Se sumergen en un canto litúrgico in crescendo donde pasan del Mistela al bidón de nafta o querosén, da igual.
Roseta lee a biblia voz.
El Padre Marasini se saca la tirita blanca del cuello, que no sé cómo se llama.
“Me estás debiendo octubre”, le reclama Nazareno al Padre Pro.
Roseta se autoflagela.
“El celibato está en desuso”
Fermín debate su alma novata entre el Padre Pro y el Padre Pre.
Nazareno lo azuza: “¿Vos te acariciás, Fermín?” y le hace propuestas deshonestas y pérfidas.
Fermín ingresa a un estado de éxtasis que desemboca en una inesperada posesión demoníaca.
Hasta le salen colmillos de maldad.
Es exorcizado en vivo sin resultados positivos hasta que Nazareno va y lo toca en la frente.
La auto posesión se disipa y ante el milagro, Nazareno revela su cuerpo escueto, surcado por lanzazos y santa llagas.
Sí. Es el mismo Jesús de Nazareth.
Se arrodillan los tres Padres.
Aplauden los fieles presentes.
Roseta le alcanza la Biblia y le pide su santo autógrafo.
El mundano Jesús lee unas líneas y se queja porque lo citan sacado de contexto.
“Cuéntese algo, Cristo”
Le piden sus parábolas favoritas, le dan vivas y ya le dicen Naza.
Fermín grita “¡Pintó milagro!”
“¡Mi-la-gro! ¡Mi-la-gro!”, corean los insólitos Padres.
Naza multiplica unos chipá con un pase mágico estilo David Copperfield.
Continúa con el show y convierte una botellita de agua mineral en vino.
Nazareno Jesucristo finaliza su performance y les pasa la cuenta.
Pero ninguno quiere pagar por falta de dinero o por falta de ganas, no queda muy claro.
Entonces Nazareno Jesucristo, llama por teléfono.
“¿Hola, papá? Acá tengo a tres que no quieren pagar…. Bueno, lo dejo en tus manos”
Y así, uno a uno los padres van cayendo fulminados.
“Veo un túnel, una luz blanca…”, agoniza el Padre Roseta.
Y Jesús al teléfono: “Papá, ahí va uno; cerrale el portón”
Todos mueren.
Pero, típico a su buena educación, Jesús se apiada de uno.
“¡Fermín, levántate y anda!”
Fermín se levanta como un resorte y vuelve a la vida.
Y fuese la luz.

En manos libres de todo pecado de Cáceres Strange Brothers, Iluminated Big Boy del Barco & Rodríguez The Good Ecualizated Man.

Lo Minúsculo: El efecto especial del Sagrado Corazón de Jesús. Latente.

Lo Inesperable: La whiskería y el cuadro renacentista codo a codo.
Trivia: “Medio que me emocioné”, un espectador cuando vio la encarnación de Jesús lograda por Cáceres.
Calificación: Para comenzar a creer en algo.

17.11.08

SEX AND THE CITY PERO ACÁ NOMÁS

Por el Sr. H. P. CamachoPostal de "Trasnochadas"

Oscuridad. Risas. Ruido a llaves. Taconeos. Carcajadas femeninas. Una que se queda atrás “Esperen que voy a vomitar”. Trastabilleos y dialoguismo extra alegre.

La lámpara naranja ofrece su luz. Living. Sillón. Y tres féminas como las que uno se cruza un sábado a la madrugada. Peinados “me dejo ver el rostro”, casual jeans, vestidito de verano, biyuterí al por mayor, micro carteritas intrigantes, ojos enrojecidos por la hora o el alcohol. Una botellita de cerveza cada una, como para no desprenderse todavía del jolgorio.

Cada una con lo suyo. Luchi, Belu y Coti. Tres especímenes de catálogo.
Una tiene hambre.
Otra pregunta por la hora.
A la otra no le importa nada.
Nos preparamos para un paseo por el insólito mundo femenino.
Lo primero es descalzarse, luego hablar de otras. Ya ni se acuerdan del nombre del boliche donde desparramaron sus perfumes.
Los temas surgen como de un bolillero con “boluda” a flor de rouge.
Belu dice “¡Hace como una hora que tengo el tampón puesto!” y promueve una anécdota de Coti que combina a México, un ají picante llamado chile y un tampón con un desenlace de gran escozor íntimo.
Navegando por la temática evalúan las virtudes y desventajas del uso del adminículo para deleite de la platea femenina.
Del bolillero surge el tema de la depilación y sus variantes prácticas: cera, máquina eléctrica o track ante emergencias.
Belu se depila toda como un bebé.
“Me muero por verte”, acota Coti.
El detalle del “tiro de cola” eleva la imaginería poética con grafismo extremo.

Llega el momento de los ex novios: flacos, peludos o lampiños.

En la platea, sobre la derecha, una señora rememora su juventud a ojos cerrados o simplemente duerme plácidamente.
Luego, como en programa de cable de canal del 50 para arriba, ahondan sobre el conflictivo tema de la retención de líquidos.
Belu dice que debe descansar para llegar fresca a su trabajo.
“¿Cómo es trabajar?”, pregunta Luchi, mantenida por su papá y conflictuada por su carrera de modelo truncada por el nacimiento de su hermana.
“Las modelos sólo viven para su cuerpo”
“Como ahora”, se autopiropea Luchi.
“No estarías así si fueras modelo”
Luchi se ofende y lloriquea.

Pero continúa la biblia estrógena al ritmo de “Radios modernas”.
Uno descubre diversos focos de atención masculinos: ojos, dientes y zapatos.
Lo peorcito es zapatos negros con medias blancas o jogging con zapatos. Pero parece que lo insuperable es jogging con Kicker´s.
Infaltables las siliconas. Ninguna usa. Coti hace saltar a Luchi y admira su turgencia.
“¿Estuviste con un negro alguna vez?”
“Ay, no. Los negros son lindos en Jamaica, pero fuera de contexto no”

Y claro, de la mano llegan las incursiones sobre el mito sexual de los morochos y sus derivados.
Luchi: “Hablando de pitos. Lo vi a Manu”, que resulta ser su ex cercano. Aclara que no sintió nada al verlo.
A esto, suena el celu de Belu y se enciende la intriga: “Llamada a esta hora es sexo”. Belu lo desestima y dice que es equivocado.
Se repite la llamada y atiende ante los grititos compinches de sus amigas.
Luchi se envalentona y decide llamar a Manu, su ex.
Coti intenta disuadirla pero la otra se sale con la suya. Pero le da ocupado.
“¿Con quién estará hablando a esta hora?”, se pregunta mientras Belu mantiene una arrumacadora conversación celufónica.
Coti observa en ping pong.
Belu corta y Luchi decide llamarlo al fijo. Desde el otro lado el otro atiende y se desencadena el drama. Parece que Manu le dijo Belu a Luchi.
“¿Cómo Belu? ¿Quién es Belu?”
Y cae al fin.
“¿¿Belu es mi Belu???”
Y a Belu “¿Vos sos Belu”???
Traición.
Coti intenta mediar pero no consigue detener el drama que inunda el cauce de su amistad.
Belu tuvo historia con Manu.
Luchi se pone histérica.
Coti se pone en el medio y habla con Manu al teléfono.
“Tenés que decidirte por una, no podés seguir jugando con las dos”. Cuelga.
Silencio tenso.

“Tengo el corazón herido/el hombre que yo quiero se me va”
Y llega la canción como crema Dr. Selby a curar las heridas.
Y entonces, suena nuevamente el celu de Belu.
Chequea, se levanta y toma si mini carterita.
Y se va. “Si querés algún día podemos salir los cuatro”

Luchi llora desconsolada y Coti la consuela. No quiere saber más nada de los hombres.
Y parece que otro de sus novios también se le fue con Belu.
Se abrazan y miman.
Y ahí, Coti le avanza e intenta besarla.
“¡¿Pero qué hacés?! ¡Qué asco!! ¿A vos te gustan las minas?”
“Y…de vez en cuando”
“Yo nada que ver, no te confundas”.
“Bueno, que sé yo….tenía hambre…”


Se genera un momento escabrosísimo.
Una dolida por su amiga que la traicionó y por la otra que le manifiesta su sexualidad diferente; la otra dolida por la pelea de sus amigas y por haber confundido las señales.
Es tarde y deben dormir. Separadas, claro.
“Vos dormí tranquila en mi pieza que yo duermo en el sillón. Yo no voy a ir para nada.”

Luchi le da las buenas noches de lejos.
Coti se queda sola.
Llora.
Y apaga la luz para conciliar el sueño.

Se metieron en la piel de unas que andaban por ahí: Angelini, Caviccia y Di Cienzo.


Lo Minúsculo: La ficción y la realidad tejidas en macramé.

Lo Inesperable: Ninguna muerte salvo alguna que otra puñalada verbal.

Trivia: Diálogo entre una de las chicas y otro:

- Traenos cerveza.
- ¿Una?
- No. Tres.


Calificación: Prohibida para aquellas que se sientan identificadas.

8.11.08

LA TINTORERÍA DE PAPÁ


-Un tío asesino y muy para arriba
-Una tintorería
-Una plancha
-Un hijo atribulado
-Un espíritu paterno que clama venganza
-Un Flogger fiel
-Una percha con veneno

-Muertes surtidas
-Intertextualidad abundante



2.11.08

MINÚSCULA SEMBLANZA DE UNA FAMILIA DISFUNCIONAL

Por el Sr. Camacho
Postal de "¿Por qué me hacés esto?"
La cortina descorrida de lo íntimo nos polaroidiza un espacio doméstico domesticado ante el peso de lo modesto.
Panera con pan, caja de vino barato, vasos de plástico y costurero sobre una mesa que se parece mucho a una tabla sobre cajones de cerveza.
Ingresa una mujer de espaldas anchas como Tootsie con anabólicos. Se asemeja a un hombre vestido de mujer.
Rápidamente nos convence de la convención y con fragilidad paradójica nos pasea por un repertorio de canciones populares con amateurismo hogareño.

“Enero en la piel, relincha un bagual…”

Entre estrofas, enhebra una aguja y da puntadas a una prenda unisex con aspiración de modista de barrio.
Ingresa María José, o Majo, como la llaman. Lánguida con saquito de hilo a tono, cara lavada y ojos irritados de tanto verse. Parece que un aura densa la sostiene ahí.
La típica mirada de madre increpadora a hija: dónde estuvo, por qué no durmió en casa y varias máximas del clásico recetario materno.
Majo recuerda: “Estuve donde todos los jueves. En el comedor de los chicos del barrio”.
La madre retruca: “Los chicos del barrio piden, piden, piden y no dan nada a cambio”
Le recrimina sus estados hormonales en estado de ebullición y con lucidez reversiona la clásica yononacíayer por “Yo no nací casta”

Una relación resentida homologada por Majo que llama Vilma a su mamá y Vilma que le pide a Majo que la llame como una hija debe.
Nominación que se hace extensiva a su padre Eduardo que pasó una noche intranquilo testificada por Vilma y el recuerdo de su rodilla clavada insomne en su espalda.

“Majo!”…. “Majo!”…. “Majo!”…. en loop monocorde.

Llega el papá Eduardo pidiendo por Majo.
Un despojo harapiento de andar asmático en infracción cerebrovascular al borde de la expulsión por tarjeta amarilla acumulada.
Sonda que asoma desde el elástico del jogging remangado, anteojos verdes sin esperanza, pasado de tatuajes turbios a pura lapicera Bic y pelo gris exento de champú.

Pide todo el tiempo por Majo que lo asiste con particular criterio médico: “¿Querés vino?”.

Mientras lo calman a migajas de pan que mastica con buen ánimo, el diálogo familiar toca temas como el trabajo voluntario de Majo dando clases de teatro a los niños del barrio y las múltiples condiciones de la mamá como modista vocacional y ocasional.
Eduardo, dos por tres quiere meter un bocadillo pero se le sale junto a un y chorrete de vino en viaje lento por el mentón que acumula vestigios de anteriores tertulias domésticas.
Vilma la mamá intenta amenizar folklóricamente la jornada con una tonada de Atahualpa Yupanqui que dice estrenada en el ´86.
A Eduardo, le hacen sinapsis dos de sus fatigadas neuronas y afirma:
“Atahualpa estaba muerto en el ´86”, dato que Vilma no se atreve a refutar.

Avanza la envidiable escena familiar con pedidos de pan y vino de Eduardo y rastros de pasiones vividas: “Ya no soy el viejo león, Vilma”.
La madre provoca a todos todo el tiempo:
1-A su esposo por ser una carga.
2- A Majo por no tener ingresos económicos y la reta a montar Hamlet con sus niños del barrio.
Opina sobre ella misma:
-Su trabajo como modista mantiene el hogar agrio hogar.
Eduardo revela un pasado analítico:
“Vilma, deberías reflexionar sobre los vínculos”
Vilma sale.
Majo le sigue suministrando pan y vino y vaticina:
“Yo no voy a estar siempre que necesites”.
Entonces, regresa Vilma muy alterada trayendo una valija.
“María José: ¡¿qué hace mi valija con toda tu ropa adentro?!!”

Silencio y el aire se podría cortar con una yilé herrumbrada.

“Me voy de esta casa”.

Majo grita que está harta de pasar toda su vida cuidando de Eduardo.
Vilma se angustia como toda madre que se angustia y no entiende que algún día los pichones, aunque magullados, tienen derecho a abandonar el nido.
Su única arma disponible en el catálogo materno es la amenaza tanto verbal como física.
Majo suelta un volcán de lágrimas.
Vilma intenta disuadirla y aquí el hemisferio derecho de la escena colapsa con las siguientes palabras de Majo:

“¡¿No te das cuenta de lo que sos, Vilma?! ¡¿Te pensás que no me doy cuenta que sos un HOMBRE?!”

Majo arremete contra Vilma y le saca su peluca. Y la ropa.
Queda ante nuestros ojos una Vilma hombre. Como siempre fue.
Con cara de hombre.
Con pelo de hombre.
Con torso de hombre.
Con pecho de hombre.
Y con manos de hombre se tapa la cara.

Parece que los vínculos familiares son diferentes. Pero no más que eso.

“Morite, Eduardo. Y vos, Vilma…. O como te llames.”
Y se va para no volver.

Eduardo llora y llora mientras se embadurna con su bolsa de residuos personales.
Clama por Majo.
Vilma o quien sea lo abraza con amor pese a todo y le canta.

“Yo vendo unos ojos negros…”

La oscuridad se los come.

Sufrieron: Cáceres, Caviccia y del Barco.

Lo Minúsculo: Tres seres vivibles de exquisita contradicción con la iluminación contrapicada y expresionista del desconsuelo.
Lo Inesperable: La convicción de la convención llevada al extremo.
Trivia: Al día siguiente, mientras comían un asado: “Pero al final, ¿en qué año murió Atahualpa Yupanqui?
Calificación: Lacrimosa.

25.10.08

SI DIOS QUIERE


Claves para desentrañar un Minúsculo:

-tres personajes que sufren
-dos cuarzos de 250 w
-cualquier cosa que tire luz
-contenido áspero
-armar el espacio a contrarreloj y empezar pasados
-dos o tres volantazos dramatúrgicos
-la lámpara naranja
-revelar de a poco
-un guión hecho el jueves y terminado el viernes
-darse cuenta de que algo no funciona o de que algo sí
-micro diálogos en el bañito
-después que terminó acordarnos que nos olvidamos de tirar un dato que en realidad tampoco era importante
-un poco de maquillaje
-poder cambiar el final si la cosa viene brava (en el caso de El Gabinete)
-no saber cómo hablar
-la muerte de alguno
-diseño de vestuario a consenso
-tener público

18.10.08

EL GABINETE



Agradecemos a todos aquellos que dejan sus comentarios en este espacio y a los que los leen.
Como aún es tímida la recepción de la propuesta, reincidimos con esta extraordinaria idea de que ud. se convierta en un Cronista Minúsculo.
Puede hacer click en "Opina el público" y mediante un sencillo procedimiento dejar su visión.
Si es amante del word puede enviar su artículo a teatrominusculo@gmail.com
Los artículos serán leídos en vivo por un ser vivo.

Vamos!
Hágalo ud. mismo!
Sea famoso!
Dos eximios críticos ya vertieron su opinión en vivo el pasado viernes.

13.10.08

CAMARADAS EN APUROS

Por el Sr. Camacho
Escena de "Submarino Rojo"

Sí. La excelencia escenográfica está alcanzando niveles sublimes. Esta vez, los mismos elementos escenográficos altamente reciclables y biodegradables que nos acompañan años ha, componen un submarino. Sí, leyó bien. Es más, un submarino ruso que exhibe con gloria sus siglas CCCP.
Las voces supremas de un coro ruso y orquesta nos sumergen en plena guerra fría. Aquí el elenco compositivo incurre en una infracción al artículo 5 del Manifiésculo que estipula: “(Los Minúsculos) No podrán tener ningún apoyo técnico que no provenga de la escena”, ya que la música provino del sistema de sonido de la sala. Hago esta aclaración que va acompañada de la eximición total del delito escénico porque el team de actores sí había llevado un reproductor de cidi portátil marca Philips que por razones inéditas y nada esperables no leía el cidi de la música.
Una postal hermosa e imponente, severa como el ruso que pelea con Rocky, nos presenta al Capitán Vladimir, al Almirante Nicolai o Sergei (no queda claro o es una muestra más de lo revolucionario de su espíritu) y al operario de máquinas Yuri.
El Capitán y el Almirante dialogan en un ruso insólito, o tal vez en algún dialecto desconocido de la estepa siberiana. Incluso sospechamos que lo hacen en clave por lo ininteligible de su sonoridad. Juegan un raro ajedrez donde uno oculta una pieza en su puño cerrado y el otro debe adivinar de qué pieza se trata.
El Capitán lleva un pequeño maletín esposado, claro, a su mano izquierda. Intuimos que contiene algo muy comunista: códigos nucleares que deben entregarle a su camarada Fidel en Cuba.
El Almirante saca una cajilla de Marlboro y fuma tranquilo.
Entonces, la calma es interrumpida por el terrible sonido de una alarma.
Confusión. Desconcierto. Peligro.
Desde las máquinas aparece Yuri y descubrimos que el sonido proviene de una corneta que sopla con frenesí. La precariedad de la guerra.
Yuri cuenta que colapsaron las turbinas y que las hélices, al salir despedidas, decapitaron a toda la tripulación. Alguien saboteó al submarino.
La cosa pinta brava. Yuri llora por su mamushka.
El Capitán y El Almirante dudan de Yuri, tal vez por ser un operario tiznado de grasa. ¡Opa! ¿Qué pasó con los derechos de la clase obrera?
La desconfianza aumenta y deciden someter a Yuri al detector de mentiras y en una mezcla de avance tecnológico le colocan una pinza en la tetilla también izquierda.
Comienza un interrogatorio cruel que tiene vínculos con los programas de TV de preguntas y respuestas de la actualidad.
Nada se obtiene.
El Almirante solicita permiso para torturar a Yuri que le es concedido de inmediato.
Saca un jeringa extra large y roja comunista con el famoso suero de la verdad. La desinfecta con Vodka.
“Agarrame la manito” , pide Yuri con temor.
Llega la pregunta del Almirante como un misil:
“¡¿Ud pertenece a la Unión Soviética y a la Estepa Siberiana o es partidario de la prostitución y capitalismo americano???!”

Yuri se afloja y mucho y confiesa que no es ruso sino que nació en Río Cuarto y su sueño trunco era el Ballet.
“Claro, Carlitos es gordo” , gime y recuerda.
Y decidió irse a probar suerte al Bolshoi de Rusia. Se afloja aún más y se explaya:
“En el Bolshoi los hombres levantan hombres y siguen siendo hombres”
En eso, un torpedo americano impacta en el submarino.
Yuri se pone en acción y se deja caer hacia la sala de máquinas en un grácil salto al susurro de “Tres, dos, uno… ¡demi-plié!”.
Proceden a una maniobra de evasión todos juntos “A la izquierda, a la derecha, y…baaaajo” que se transforma sin reparos en una clase de yoga.
El Almirante despliega un sentido discurso comunista que es rápidamente cuestionado en reclamo de los Marlboro que suele fumar.
“¡Me los mandó un amigo! ¿Cuál es, eh? ¿Cuál es?” , se defiende el Almirante Nicolai o Sergei.
Se arma tremenda ensalada rusa donde todos desconfían de todos.
El Capitán frío como la nieve de la Siberia pero loco como un oso del Circo de Moscú sin su ración de pescado decide la autodestrucción de la nave.
“¡Pintó el motín!” , y no nos quedan dudas de lo extraño del dialecto ruso.
En este momento El Almirante comienza a arrojar al piso todo elemento que tiene al alcance de sus manos y lo que no tiene al alcance de sus manos, se estira, lo alcanza y lo estampa contra el suelo.
Yuri se desespera y hace equilibrio sobre la delgada línea roja que separa la realidad de la ficción.
La cosa se recompone y acuerdan volver para que los códigos nucleares no caigan en manos de los americanos.
Yuri doblega al Capitán y le quita el valioso maletín que para ser valioso luce bastante pobre.
Mientras Yuri lo revienta, el Capitán dice “Me invade un dulce sueño” y desaparece de la vista.
Al Almirante le cuesta desapegarse de su extrema rutina de tirar objetos al piso y tira un para de cositas más.
“¡Soy soviético al palo!!!”
Yuri y el Almirante debaten quién está a cargo del submarino ahora.
“¡Yo soy Sergei, el jefe de la tropa! “
Y se cuestiona: “¿Ser-gay es una elección de vida?” Brillante juego de palabras y de un sentido metafórico pocas veces alcanzado.
Finalmente El Almirante remata al Capitán y liquida a Yuri.
Levanta el teléfono y, en un perfecto inglés se comunica con Washington DC.
“Mr Kennedy …We don´t have a problem”

Oh, la Guerra Fría….la traición sin remordimientos… en la guerra todo vale… ¡Qué cruda es la aventura del ser humano en este Planeta Tierra!
Cáceres como el Capitán de hablar indescifrable.
Marasini como el ruso gritador.
Del Barco como Yuri el danzarín.

Lo Minúsculo: La investigación histórica.
Lo Inesperable: El submarino por un momento pareció perderse tras la oscura tinta de un calamar confundido pero salió a flote su periscopio con orgullo.

Trivia: Del Barco como mil veces a Cáceres: “¡No me vayas a quemar el gorro Ruso que vale oro!”
Calificación: Una hoz y un martillo.

6.10.08

GUAMPAS EN EL QUIRÓFANO

Por el Sr. Camacho.
Escena de "El anestesista".

Un inicio de teatrounderdelosochenta integrando el aquí y ahora de Mr. Pablo Mrakovich cerrando la ventana con el ingreso del los médicos a través de un quirófano con platea.
Un ser humano que calza más o menos un 36 en estado pre operatorio aguarda quieto y calmo bajo las sábanas blancas y asépticas.

Cristina, la instrumentista, exhibe sus labios pintados a pura espátula, andar de rodillas una para cada lado y una joroba incipiente producto de un complejo contenido emocional o, quizás, de fea nomás. Caviccia compone.

Tito, nombre glamoroso para el cirujano, de voz carraspeante al borde de la tos y manejando un léxico clínico fruto de su vasta experiencia. Rodríguez encarna.

Una relación estrictamente profesional que se ve alterada por un “Dale, dame un beso” de Cristina en compañía de una apoyatura de cadera que haría temblar a un Obispo.
Se instala un franeleo sin alcohol en gel que uno imagina sucede en todos los hospitales porque como es sabido las enfermeras son todas fáciles como las azafatas. Y las estudiantes de psicología, por supuesto.

En el punto caramelo llega Osvaldo y su raya al medio lo sitúa en la tribuna de los pobres tipo porque nadie con ese peinado puede ser un winner. Sumado a sus espesas cejas no nos queda duda. Díaz Abregú lo arma.

Al voleo y con la habilidad que da la rutina, Tito y Cristina se desenganchan.
Y como ejemplo de un notable trabajo dramatúrgico sólo un dardo verbal de Cristina nos hace percatar que Osvaldo y ella son marido y mujer.
“Te extrañé mucho. ¿A los chicos los dejaste con la Susi?”

Comienza la intervención quirúrgica pero antes, para levantar, se dan con un poco de anestesia. Pasa de todo:

- La instrumentista busca instrumentos todo el tiempo sin reconocerlos y con extrañas nominaciones.
- Salta un chorrete de sangre. (Volvió la granadina para beneplácito de la lavandería de al lado)
- El cirujano usa un cotonete para limpiar la herida y también sus oídos.
- “Teneme la aorta”
- El anestesista intenta hablar pero el cirujano no lo deja y fuma (Sí, estamos en presencia de un auténtico Rodríguez)
- La luz se corta a cada rato. Clara metáfora sobre la salud en crisis.

Por fin, Osvaldo el anestesista nos pone al día sobre los chimentos románticos del hospital y sobre el que le llegó sobre su esposa y Tito.
Todos se ponen muy nerviosos, se genera una pelea amorosa y pasan muchas cosas:

- A Tito se le cae el pucho dentro del operado.
- Osvaldo cuenta que le salió algo sospechoso en sus partes íntimas.
- El paciente empieza a morirse.
- Cristina deambula como loca y sale.
- El fantasma de la mala praxis revolotea.
- Tito toma whisky y esgrime una extraña teoría sobre los efectos de la combinación del Reduce Fat Fast y las hamburguesas de Buffi´s.

Tito se la juega: “Entre tu mujer y yo no pasa nada. Además es fea.”
Vuelve Cristina muy alterada y cuenta que el paciente es “El Titi Vázquez” , un capo gitano muy bravo y que la sala de espera está llena de gitanos heavies.

El trío se pone más nervioso. La crisis continúa y pasa lo siguiente:

- Continúan las aproximaciones dialécticas al mundo galeno con un “Esto es un apéndice de acá a la China”.
- La intervención sigue y culmina en algo que explota seguido de “¡Uy, me mandé un cagadón!”.
- Osvaldo, entregado, descorcha un vino.
- Tito confiesa que le reventó un riñón a “El Titi Vázquez”.
- Sacan la cuenta de cuántos riñones suman que serían seis, menos uno que Cristina ya dejó en el pasado.
- Hablan de compatibilidad de órganos, en un loable esfuerzo de práctica legal de la medicina. “Si anda, anda. Y sino, suerte.”

Mientras, Osvaldo desconfía de las nuevas habilidades amorosas de su esposa y de quién se las enseñó.
Volviendo al conflicto amoroso, deben tomar una decisión difícil arrojando una moneda que nadie tuvo en cuenta. La cosa se resuelve a la pisadita de un “pan y queso” pero, tematizado: “apéndice/riñón”.

Tito Pierde y se somete a manos de Osvaldo al extirpado de su órgano, conduciendo todo mediante el uso de un espejito retrovisor.
Osvaldo le sigue dando parejo al tinto.
Entonces, a punta de bisturí y pinchando algo que se ve que dolía le espeta:
“¿Ud. y mi esposa me engañan, doctor?”
Y aumenta la presión psicológica manejándolo como a Pinocho. Retruca:
“¡¡¡¿Ud. y mi esposa me engañan, doctor?!!!”
Tito grita y dice: “Cristina y yo nunca tuvimos nada”.

La compenetración del público es tal que desde la platea se escucha un “¡Qué hijo de puta…!”
Más dolor, Tito brama como cebú herido y dice que sólo fue sexo del malo. Pasa más o menos esto:

- La despechada ataca con todo y reclama amor como efedrina.
- Tito se quiere auto operar para salvarse.
- Osvaldo le encaja un set completo de bisturís en la zona dorsal alta a la altura del omóplato izquierdo, zona que todos sabemos está relacionada con lo afectivo.
- Tito dice sus últimas palabras a Cristina. “En realidad, yo te amo”

Cristina le reclama haber matado al amor de su vida y lo acusa de tener el alma anestesiada. Forcejeo y un utensilio médico se ensarta en el cuerpo de la instrumentista. Muere.

Osvaldo arranca con “Hoy he perdido a un amigo y a la madre de mis hijos” y se teje un soliloquio desgarrador, hipocrático y lleno de ironía que Luis Astrana Marín aplaudiría pletórico de ardor.
Luego intenta quitarse la vida, pero, oh, ironía, la muerte se hace rogar.

Finalmente, de forma audaz, se percata que el vino que bebió estaba picado y muere.

Lo Minúsculo: El universo médico y sus terminologías.

Lo Inesperable: La mezcla de ER con Shakespeare y las novelas de las tres de la tarde.

Trivia: “Mi personaje va a ser muy depre”, un Rodríguez imbatible.

Calificación: Un blíster de Cafiaspirina Plus con Coca Cola Zero.

27.9.08

OFICINA PÚBICA

Por el Sr. CamachoEscena de "Atención al ciudadano"

La excelsa puesta escénica nos mete hiperrealísticamente en una dependencia pública.
Vivi exhibe su jopo alto y su rostro impregnado por las seis horas y el cigarrillo.
Martín conserva el traje de cuando comenzó a trabajar, hace 25 años. El vidrio verde de sus anteojos indican que no pudo superar el paso de la Olivetti Lexicon 80 a la personal computer.

La pareja burocrática arremete con múltiples ofensas en cómodas cuotas.

Algo pasa entre ellos. O pasó.

En medio del fuego cruzado, ingresa Aguilera Hermes Benito, que como indicará mientras pueda, sólo viene a buscar la solicitud de su pensión por invalidez.
Ah, detalle. Le falta un brazo y habla como si arrancara cada vez, en un susurro quejoso y falto de aire.

Muuuuuuucha lástima.

La ex pareja comienza a sacar sus archivos sucios frente al infeliz y la pelea se vuelve cada vez más cruda. Aguilera intercede con un monólogo lacrimal que saca aplausos de patetismo.

Sí, es muuuuuuuy triste.

Todo escala y llega el momento en que Aguilera saca un micro-revólver y tira un tiro al aire.

“En esta dependencia por el momento mando yo”

Aquí el Minúsculo incursiona en algo pocas veces visto: la crítica social.
El manco resulta ser un veterano de Malvinas, pero que ha perdido su brazo no en campo de batalla sino cuando manejaba un taxi y sacó la mano para doblar, hecho fortuito que no le resta importancia trágica.

Martín, un valiente apócrifo hace señas con desesperación por la ventana para reclamar ayuda. Al percibir la situación, Aguilera pasa detrás del mostrador y, literalmente, desaparece en un accidente invisible y no premeditado que lo reivindica en su sufrir.

La policía, al tanto de todo, le acerca un handy hasta el piso 14 y esto nos demuestra el largo brazo de la ley.

Luego del primer diálogo apaciguador ingresa la negociadora, una mujer policía de ray-ban y aspecto grave.

Y resulta ser que la mujer policía y Martín se conocen.

“¡Martín!”, exclama la agente del orden.

A lo que Vivi agrega: “¡¿Quién es esta prostituta que sabe tu nombre?!”

Y acá se arma un conflicto tri- amoroso picantísimo.

Aguilera, como en el photoshop, pasa a la capa de atrás y queda sepultado en la edición. Nadie le lleva el apunte....mejor dicho, la solicitud.

Vivi, a esta altura, la loca, le quita el arma a Aguilera que se deja.

“No es la primera vez que veo a la muerte frente a mis ojos”.

Aguilera, muy correcto él, no se quiere meter y sólo pide una vez más que le firmen la solicitud. Vivi se la sella, se la firma y Aguilera el manco ex combatiente hasta hace tiempo para romper la cuarta pared (raro!) y pedirle a una chica del público que le pase la hoja de su legajo.

Luego se va dejando los buenos días, muchas gracias y viva la Patria.

Queda el terceto en discordia y Vivi con el mini-revólver comienza con pedidos retorcidos y auto dolorosos a la pareja: que representen cómo se conocieron, que se besen, que bailen el carnavalito como bailaba con ella mientras llora y sufre como empleada pública con retenciones jubilatorias.

En un descuido y con toda su experiencia, la mujer policía arremete contra Vivi, se produce un forcejeo y suena un disparo. La negociadora no negocia más y muere.

Martín no llora la muerte de su amante y abraza a su compañera de ventanilla.

El amor resurge entre ellos, como sucede en toda experiencia límite. Se juran amor eterno.

Entonces, son acribillados salvajemente por la policía extraescénica.

Regresa Aguilera Hermes Benito, recoge el handy y viendo los cuerpos retorcidos y llenos de plomo dice “Sí, comisario, estos son los que me tenían secuestrado”.

Y luego masculla el himno a Malvinas, mientras flamea nylon celeste y blanco.

¿Venganza?

¿Metáfora?

¿Desequilibrio comprensible?

¿Simple humor negro?

La respuesta mi amigo, queda soplando en el viento.

Fueron Angelini, del Barco, Di Cienzo, Marasini.

Si ud. los conoce, trace una línea que una nombre y personaje.

Lo Minúsculo: El insectario humano.

Lo Inesperable: La montaña rusa emocional y las caídas detrás del mostrador muy bien integradas al mundo ficcional.

Trivia A: “Dejame que haga Kapum” – Rodríguez que quería hacer los disparos vocalmente desde afuera a toda costa.

Trivia B: “Voy a hablar como Borges”, un Marasini inspirado.

Calificación: Para verlo de nuevo con aire acondicionado.

20.9.08

OPERATIVO MORLA

Ya que nadie emite comentarios, por lo menos les tiramos un multiple choice.

Esta pieza teatral me pareció:

A- Para toda la familia.

B- Para sonrojarse.

C- Un canto a la vida.

14.9.08

MUÉRDANME TODO, SEÑORITAS

Por el Sr. Camacho
Escena de "Minnesota".

Ante la inexistencia de cronistas noveles o avezados y, por extensión, al fracaso pomposo de nuestra anterior convocatoria retomamos estas crónicas teatrales con el Word 98 bien en alto. Va.

Calor húmedo. Luz ocre. Dos sudadas y sexys dejan flotar en la atmósfera pesada galones de sensualidad orgásmica. Casi que vemos los cactus y las madejas de pasto rodando bajo una brisa cálida.
Carne femenina en vivo.

Esto promete.

Las dos esperan nada sin apuro y sorbetean con desidia dos cervezas. Hasta hay tiempo para el jugueteo con un hielo profético que recorre sus anatomías exuberantes.
La libélula excitada del deseo flota sobre sus cabezas.

Suena una armónica amodorrada y los párpados pesan como guijarros arrastrados por la corriente de un arroyito perezoso.
Candy y Sandy solas se asolean al sol.

Desde allá, desde el horizonte que bailotea, se acerca lento un puntito que resulta ser una desgreñada llena de polvo, sucia y exquisita, con sus piernas tiznadas por las zarzas quemadas por el sol. Y doblada al castellano neutro.
“Se me quedó el carro.”
Penélope resulta ser la forastera que busca un teléfono para llamar a su hermano y avisar que llegará tarde a su boda.
“No tenemos teléfono. Tenemos bronceador”
“El Reanult Fuego se me quedó sin agua”.
“El fuego se te apagó”.

Extraño lugar sin agua y sólo cerveza, y un río seco en las proximidades.
“No tenemos agua, sólo hielo”.

Los escarceos eróticos revolotean como buitres en celo y le preguntan si le dicen “Pene” como sobrenombre; ella reconoce que siempre tuvo problemas por su nombre: por la actriz y por ciertos lugares que ofrecen servicios íntimos para caballeros.
Se está haciendo de noche, el pueblo más cercano está lejos y le ofrecen pasar la noche allí.

Esto promete más.

“Ey, una guitarra”. Y comienza un lacónico rasgueo acompañado por la armónica repleta de far west.
Sandy o Candy, poco importa, se acurruca entre las piernas de la chica latina color café con leche.

Esto promete todo.

Las lugareñas se apartan y vierten un sospechoso polvo blanco dentro de una botella de cerveza que luego le ofrecen con simpatía oculta.
Peni, como ya la llamaban, la acepta, la bebe y se sume en un dulce sueño.
Y por fin comienza el toqueteo. La rozan, con un índice, luego con la palma, le limpian las piernas, los brazos, el rostro.
Gimen, se auto-tocan, hasta sin avisar, y como una visión de un canal de cable codificado, un seno se asoma a ver cómo va todo.

Los jadeos van en aumento y Sandy, Candy o ambas comienzan a disputarse la presa.
Entonces, aparece la primera gota de sangre en los labios y chorreteos densos y carmesíes.
Las sudorosas cowgirls resultan ser una especie de vampiras del desierto, surgidas de un script movie en colaboración de Sergio Leone, Quentin Tarantino y bocetadas por Milo Manara.

Mientras la sorben como un helado de dos bochas, Penélope medio que despierta y se resiste un poco, pero la contingencia es hábilmente solucionada a guitarrazos y mordida sin escrúpulos.
Luego, así, toda muerta y murmurante, se la llevan para que los cuervos que ya se oyen graznar solo dejen los huesos bajo el sol.

Las vampiras, en las pieles goteadas de Angelini y Di Cienzo, con un ping pong excitante de pechos muy bien integrados a la ficción.
Penélope, una Caviccia desgarbada, altamente mordisqueable, y que desearíamos encontrarla haciendo autostop en alguna carretera perdida.


Lo Minúsculo: Un mundo a base de erotismo y granadina.
Lo Inesperable: El empalme de géneros.
Trivia: “No nos dio tiempo de ponernos los dientes de vampiro de cotillón”
Calificación: Me gustaría tenerlas a las tres en casa un sábado por la noche.

11.9.08

VESTUARIO DE CABALLEROS

Escena de "Vestuario de caballeros"
Opine con total libertad.

3.9.08

PAN Y VINO

Escena de "Pan y vino"

A pesar que nadie mandó nada, reincidimos con esta estupenda idea de que ud. se convierta en un Cronista Minúsculo.
La ocasión amerita para que se explaye en el debut puritano de Gabriel Marasini.
Si se copa, mande su artículo a teatrominusculo@gmail.com

Le recordamos que los artículos serán leídos en vivo por un ser vivo.

Vamos!

25.8.08

CERRO CATEDRAL

Escena de "Cerro Catedral"

Conviértase en un Cronista Minúsculo.
Deje su crítica sobre esta hermosa pieza teatral (sin obligación de compra)
Nuestro Consejo Minúsculo evaluará los artículos recibidos y se expedirá en base a su contenido, considerando:

- El que haya visto cosas que otros no hayan visto.
- El que nos produzca menos efectos traumáticos.
- Los que lo hayan visto de atrás para adelante y hayan descifrado las claves ocultas.
- Otras cuestiones que no hemos definido aún.

El Consejo Minúsculo leerá en vivo los artículos recibidos cuando pinte.

Envíe su documentos a teatrominusculo@gmail.com

Vamos! Anímese!

17.8.08

ASADO NEGRO

Por el Sr. Camacho
Escena de "La Carnicería (o Res)"

Si creíamos que todo estaba dicho en materia de Minúsculos, esta fue una sorpresa grata y antropofágica.
Una excelente ambientación a puro pulso nos sitúa en la típica carnicería de barrio: “Centro Integral del Alimentos Don Elio”.
Soberbio el hallazgo lumínico del tubo de luz contrapicado que creemos será un componente que nos visitará sin culpas y con regularidad.
Rodríguez Rafael con un refriegue de cuchillas, habita un carnicero lentes oscuros, cadena dorada al cuello, boca a lo Stallone y pelvis seductora.
La bajadita al sótano, recurso un tanto visto, cobra aquí una dimensión hiperrealista y de vanguardia.
El arribo de un sobrio/medido/ecuánime/siempreocurrente/apoyaditoenlapuntadelmostrador Cáceres Leopoldo, anticipa una situación de montaña rusa.

“Tengo un evento, un asado. Lo ascendieron a Riganti. 30 personas. Dame todo.”
El carnicero dice que son las once de la noche y que no hay nada. Minúsculo actual que habla del desabastecimiento y de política como al pasar, para el que pesque la crítica social.
El cliente saca un tango 300, dialoga con un Bermúdez y explica la situación anti-asaderil.
“Pasta no es lo mismo”.
Saca un arma y la pone sobre el mostrador, clásica amenaza sin vueltas. Sí. Es policía. El arma le quedó de un allanamiento. El carnicero paradójico dice que no tiene carne.
Y el cliente del Precinto 14: “Cuando vos vas por algo, y nosotros no tenemos ni balas, salimo´ igual. Hasta piedras usamos una vez”
Comienza un diálogo de un realismo fantástico donde se habla de sindicatos, coimas, cadenas de mando donde un superior se mueve y queda el espacio para ascender, allanamientos y un largo despilfarro de creatividad a pura adrenalina catapultada por los bajos instintos de los presentes.
Otra frase de la galera del agente: “Vos te estás cagando en los ritos. De donde yo vengo se celebra, no con sanguchitos como vos”.
Llama a Bermúdez que le informa que la pasta no prendió.
Revólver en mano afirma que le muchacho va a conseguir algo.
El carnicero se defiende, dice que tiene dos hijas, que es tan pobre que a la calle donde vive le cambiaron el nombre varias veces.
“Asado para 30 personas” , le murmura el agente del Precinto 14 y sale.

El carnicero le ruega a Dios por una señal para saber qué debe hacer.
Pisadito, ingresa un linyera casi antropomórfico, jorobado in situ, de lengua espesante, timbre de voz irritante, piyama de saldo envuelto en la piel de Cáceres Marcos. Sí, hermano en la vida real del otro y con la misma mente enferma.
Este es el punto exacto donde comienza un desbarranque, una carrera cien metros llanos a lo terrible.
Uno se lo ve venir pero sigue mirando, deseando que llegue eso que uno se ve venir pero sigue mirando.
El linyera no entiende nada, no sabe ni donde está.
“Me dejaron solo. No me puedo valer por mí mismo. ¡Auxilio! ¡Estoy solo!”.
“Mi mamá me ponía ropita apretada, eso trae consecuencias”
, cuenta exhibiendo su humanidad.
“Me dicen El Bebo. Me tiraron de chiquito a la calle, no sabía ni qué era la propiedad privada”.
El carnicero, a la pregunta de “cúanto estás pesando, Bebo” lo invita a pasar al sótano.
Listo. Jonathan Swift con su “Una modesta proposición: Para prevenir que los niños de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o el país, y para hacerlos útiles al público” no hubiera podido dormir por meses.

Invisibles a los ojos del público se escuchan los gritos espeluznantes de El Bebo.
El carnicero sube bañado en sangre.
Vuelve el agente del Precinto 14 y pide su asado.
El carnicero baja y se escucha una sierra serrando y gritos gritando.
El carnicero le acerca una bolsa donde sabemos que van partes del solitario Bebo.
“Ese es mi mondongo”
Se escuchan los quejidos del amable donante y el cana pregunta qué pasa ahí a lo que el carnicero explica que es Carlitos, un obrero que repara la cámara frigorífica.
“¡Pasame el caladril!” , grita El Bebo.
Uno piensa, que ya está, que esto está en el tope, ya no se puede subir más.
Entonces, de muy improviso aparece la víctima ostentando un muñón explícitamente sanguinolento.
“¡Mátenme, déjenme partir!”.
Comienza un forcejeo entre las partes involucradas.
“¡Dejame el cartílago en paz!”.

Le arrancan el hueso y el agente se lo guarda en la bolsita de compras.
“¡No te la lleves, que es mi parte más atlética!”
Al final, se conmueven, le atan la bolsa con sus pertenencias físicas al muñón, lo meten en el carrito de super y lo dejan ir.

Termina el caos rojo. El carnicero arrepentido. “Sos muy ambicioso, no podés hacer cualquier cosa por plata”, le acota el agente.
Luego, llama a Bermúdez y le dice: “Tenemos la carne, la van a tener que venir a buscar ustedes”. Y luego baja al sótano, como una vaca flaca y erguida.
Llama de nuevo: “Mamá, pagué el gas”.

Y el carnicero cierra: “Qué hombre. Va a dar su vida por una causa.”
Fin sin anticoagulante.

Lo Minúsculo: Los efectos especiales de la verborragia.
Lo Inesperable: Todo. Y las tentadas de Rodríguez.
Trivia: “Cómo hacemos para superar esto”, dicho por un integrante del Minúsculo.
Calificación: Para volverse adicto a la sopa de vegetales.

UN ANTICRISTO HOGAREÑO CON MAYORÍA DE EDAD

Por el Sr. Camacho
Escena de "Ocho del ocho del cero ocho"

En una época donde los profetas están de pic-nic y las grandes industrias del cine norteamericano ya no juegan con la catástrofe porque la realidad abusa con deshonor de la fantasía, El Minúsculo de Cámara, este cúmulo de Latinoamericans Low Fi Actor´s que desafía infame una revancha del destino, retorna trastornado en una fecha de nómina apocalíptica, cacofónica, onomatopéyica, rimadística.

Una amarga de verde recibe un cajón de feria con un bebé llorador, la escena típica del huérfano muy abandonable.
En pleno desconcierto, ingresa una dulce de naranja, que interpreta la llegada del vástago como un milagro.
Sólo una carta sellada y sin remitente acompaña el envío Express.
“Abrir antes del 8/8/08”. La naranja la quiere abrir, la verde never.
“Empecemos de cero, como si hubiera nacido hoy. Yo lo parí” , dice la naranja.

Uno percibe una situación noble, de dos típicas hermanas de carácter complementario. Una amarga, la otra dulce.

“Octavio se va a llamar” .

La naranja al salir, deja caer un “Todavía tiene la mollera blanda; se la apreté. Espero que no influya en su crecimiento”.
La naranja esconde la carta que intuimos tendrá una vuelta de tuerca en cocacola final.

Llega desde el fondo una especie de payaso rojo under o muy pobre con un racimo de globos multicolor. No habla pero camina como pisando ranas.
Despliega un sinfín de rutinas naif de hágalo usted mismo: infla un globo negro (un detalle matafórico o simplemente el globo que quedó) y soltando su aire hace un playback del pitido, sopla una cornetita por la nariz y fruto del olvido o como parte de una estrategia actoral sin parangón sale de escena a buscar una caja llena de efectos cotillón.

Desde fuera se escucha “Octavioooo”. El payaso rojo under se altera y apaga la luz.

Se produce la llegada iridiscente de la amarga de verde ya entrada en años y mechón blanco con una ínfima torta de cumpleaños que luce un 18 de parafina ardiente.
El robusto payaso rojo under se oculta tras algo que no lo oculta y comienza el clásico juego del “Oh… ¿dónde está Octavio?", pero exento del iva al menor atisbo de cariño maternal.


“Yo sabía que no tenía que haberte golpeado la mollera”.

Aquí, como espectadores muy vivos, inferimos que es Octavio el huérfano, que han pasado 18 añitos y que los cromosomas del adolescente están en claro offside.
La amarga se harta y se va. Entonces, regresa la otra dulce también entrada en años y mechón blanco con la torta y el feliz cumpleaños desbordable de cariño adoptable.
La dulce todo le festeja pero llega la amarga con un cuchillo y asesina el bizcochuelo.
“Arroz con leche” , surge desde el éter sonoro y se deposita como un tul pentagramístico con una clara infracción al artículo 5 de El Manifiésculo, pero que pasaremos amablemente por alto.


Octavio continúa con su despliegue de trucos y pasa por dibujar caritas en los globos a hacer un impagable cisne de origami con una servilleta de papel.

Como al pasar, Octavio encuentra la carta que ha permanecido oculta durante 18 añitos.
El big nene es mandado a su pieza mientras las chicas opuestas discuten el destino de la carta: porqué está ahí si debería haber sido destruida, que abrila, que no, que sí. Al final deciden abrirla y leen algo que las afecta notablemente.

Regresa Octavio convertido en un maorí colorado de noventa kilos y su rostro delineado con ochos en clara alusión profética y flotando en una nube de dispersión.
Las dos lo miran con terror y se lo quieren sacar de encima. La amarga parece volverse dulce y la dulce parece volverse amarga. Las personalidades saltan de una a la otra mientras Octavio mira el ping pong expresivo.

“Ella es tu mamá. Yo no soy tu mamá” .

Octavio duda pero se abalanza hacia la siempre amarga y le tuerce el pescuezo como a una gallina rellena de hiel. Sufre, gime y muere.
El nene de ochos contempla su obra y se dirige feliz a abrazar a la dulce que impávida observa.
Pero ésta se desploma. Y muere.
Octavio, el huérfano, el payaso rojo under, el maorí colorado, se desconcierta un rato, pero luego toma una velita y se canta un arroz con leche.

Queda clarísimo que las chicas, en realidad eran una sola y que todo era producto de la percepción desfasada del infante.
O si no me queda claro a mí, que leí el guión antes.

En manos de la amarga Angelini, la dulce Caviccia y Octavio del Barco.

Lo Minúsculo: Mucha imagen, poca verba.

Lo Inesperable: La caída de la grabadora que reveló el insospechado truco del bebé llorador.

Trivia: “¿Se habrá entendido?”, se escuchó luego de finalizar la pieza teatral.

Calificación: Para no adoptar a nadie.

22.7.08

VUELVE EL MINÚSCULO DE CÁMARA!!


OCHODELOCHODELCEROOCHO

Regresa el radiograbador Philips.
Regresa la portátil criminal.
Regresa el cartón reciclado.
Regresa el bolsillo que se da vuelta y tiene algo adentro.
Regresa el bache imprevisible.
Regresa el teatro para quedarse pensando y comentar con un allegado.

VIERNES 8 DE AGOSTO DEL 2008
22.00 HS
RELAXING TIME

música: set muy suave DJ Saudade
bar: drinks & bay biscuits

22.30 HS
MINÚSCULO DE CÁMARA


Biblioteca Los 39 Escalones
Cineclub Municipal Hugo del Carril
Blvar. San Juan 49

3.3.08

LABORATORIO MINUSCULO

Taller Abierto de formación y entrenamiento actoral desde
la creación instantánea y la experimentación.


La Visión
"Actúa sin acción..."
"...actúa sobre lo grande mientras todavía es Minúsculo." El Tao de la Paz, Wang Chen

Objetivos generales:
-Abordar un intenso entrenamiento físico y expresivo.
-Aproximarse a las diversas formas de composición teatral minúscula.
-Otorgar herramientas al servicio de una poética de amplio espectro. Desde la improvisación pura hasta el abordaje de textos teatrales minuciosamente partiturizados, siempre desde una concepción del actor como epicentro del hecho teatral.

Contenidos.
EL ACTOR DESAMPARADO

ACTORALIDAD
a) improvisación
La improvisación como técnica.
.La improvisación como ejercicio de flexibilización de las posibilidades de operar sobre la imagen y sobre el sentido de la imagen del propio cuerpo.
La improvisación como poética.
.La improvisación productora de una poética particular
.Revelación del sentido de la imagen del actor
.El sentido: desde el personaje y desde el lenguaje

b) entrenamiento expresivo
.Aumento de la capacidad de generar sentido a través de la imagen del cuerpo del actor
.La doble vía de retroalimentación en tiempo real de la “ocurrencia argumental” y la imagen del actor como acontecimiento escénico

AUTORALIDAD
.Actores autores- equilibrio entre los dos roles
.Multiplicidad creativa y compositiva
.Se trabajarán dos instancias:
-El trabajo pre-escénico: análisis de la estructura dramática
-El trabajo escénico: la dramaturgia escénica.

Se entregarán certificados con el 80% de la asistencia
Informes e inscripciones:
Lunes a viernes de 10:00 a 19:00 hs. en Bv. San Juan 49.Teléfono: 434 1609 -
ceroenconducta@gmail.com - www.cineclubmunicipal.org.ar/ceroenconducta

4.12.07

TRIUNVIRATO METEOROLÓGICO

Por el Sr. Camacho
Escena de "La Timba Real"

La Reina del Agua flota en una cumulonimbus condensada de dos de hidrógeno una de oxígeno mientras canta una extraña tonada en escala ascendente y se autohidrata con un pulverizador.
La Reina de Las Luces y La Energía se enchufa a dosveinte y le resplandece la corona made in china.
El Rey de la Oscuridad mira raro veteado de negro como un helado con salsa de chocolate pagano.
Las tres id-entidades se inclinan noventa grados celsius con ademán solemne ante El Oso Caqui, un icono peludo e inmutable relleno de guata que observa todo con ojos de plástico.
Uno se pregunta qué manipulación esotérica e inquietante tejen estos seres en el telar de la vía bífidoláctea.
Y se queda tranquilo al descubrir que sólo se reúnen a apostar por el Futuro de la Humanidad Toda.
“La Timba Real” nos trasmigra como lama tibetano a un universo desconocido de mundano y vicioso esoterismo donde estos monarcas de la Pacha Mama desafían sus propios miedos con cobarde valentía.
Mediante un extraño y ocultista sistema que deja a cualquier casino de Las Vegas a la altura de las timbas clandestinas de Isidoro Cañones, van tirando dados y sacando cartas que los enfrentan a sus opuestos directos a través de la consumación de prendas maléficas, acatables y kriptonitianas.

Siempre se alían dos contra el infortunable que queda.

A La Reina del Agua le toca fumar, meter humo en sus pulmones cristalinos en contra de la ordenanza de la Ley Nº 23.344.

A La Reina de Las Luces y La Energía la desenchufan y le apagan los cuarzos de 300 mientras sufre retorcijones iluminada y eterna con una linterna emergente de su caja toráxica.

Resta El Rey de la Oscuridad. Se le exige a El Oso Caqui que haga saber su voluntad.
“Este oso habla, lo que pasa es que hace silencio”, una frase de orientación zen que deja caer con disimulo el que habita en las sombras.
La Reina del Agua comienza un alegato a favor de las manifestaciones acuosas que la hace merecedora de un subsidio imperecedero por parte de Greenpeace y se arma un debate en torno a las anguilas, sobre las cuales reclama su eléctrico derecho La Reina de Las Luces y La Energía.
“Es un extra que le dieron al bicho”
“Podés intervenir si querés”, le espeta ambiguamente la amante de lo insípido-incoloro-e-insaboro ante el mudo verbo físico de El Oscuro.
Los tres se abocan a una instancia gremial de debate envuelto en un lenguaje políticoalquímico y filosofal.
Una ofrece sus perlas.
La otra las anguilas.
El otro los murciélagos.
No hay acuerdo y la moción, compañeros, es que El Oso Caqui decida la oferta más coherente.
La Reina del Agua saca una carta y su rostro acuático se transforma de horror sin fin.
El Oso Caqui cae. Por casualidad o por fuerzas invisibles.
La Reina del Agua se seca.
Detrás los otros dos someten al relleno de guata a reanimación a dosveinte.
“Una lágrima, por favor”, suplica la que vuelve al polvo mientras El Amante de las Tinieblas le verte graduado elíxir sobre su cabeza.
Y muere.
El equilibrio del fantástico mundo del color se viene a pique.
El Rey de la Oscuridad se acerca a la luz como una pollilla de setenta y cinco quilos.
Y muere también.
La Reina de Las Luces y La Energía se consume como pila sulfatada.
Y también muere.
Final que golpea con la reflexión apocalíptica de que estamos solos e infantilmente confiados a merced de fuerzas ignotas y excomulgadas.

Se embadurnaron como los dioses Caviccia, Irigo y Dreizik.

Un pecado: El whisky de veintinueve pesos en los ojos de La Reina del Agua.
Una virtud: La pátina visual.
Trivia: La Reina de la Luz a los otros monarcas, refiriéndose al cable de las lucecitas de colores “¿Y con esto qué hago, me lo meto en el…?”
Calificación: Para no confiar en la naturaleza y derogar la ley de bosques.

27.11.07

PLAYMOBIL HIGH SOCIETY KIT

Por el Sr. Camacho
Escena de "Bailar hasta morir"

En “Bailar hasta morir” vemos a Cocó, dama de porte altivo, slim cigarettes y al borde del bótox de nacimiento emperifollarse con ademán de tarjeta Visa Gold en una amplia sala de estar ahí, decorada con terciopelos, máscara exótica, barra de drinks y espolvoreada por los efluvios del jazz.
Ingresa en gasa negra la rubia Mili en pleno proceso de gratinado adoré y comienzan a tirarse dardos de importada malicia sobre los aspectos de sus altas costuras tanto de género como de piel.
Uno adivina a dos amigas en competencia sana con fines de lucro de years ago.
Baldazos de ironía y buena onda superficial rellena de chocolate dietóxico van y vienen como en un mar de Channel N 5 embravecido.
El motivo de tanto alarde mannequenista es porque Mili espera la visita de su nuevo novio aunque no sabe aún si él es the one and only.

Llega entonces Tony, a-puestísmo de pelo planchado, jopo de estalactita, envuelto en el color alcúrnico de la alta sociedad y camisa abierta en pecho forever winner.
Mili presenta a su arrastrador de ala y deja caer: “Mamá, él es Tony” .
Este es el punto del mágico retorno donde toda la maldad al contado de las dos chicas nos cae como fichas de taxi esquizofrénico.
Cocó le clava una miríada de miradas a Tony que fuá vó.
Tony se ríe en convulsiones de boca fruncida todo el tiempo no sé sabe muy bien porqué mientras se debate entre las melenas castaña y rubia de sus anfitrionas.
El cara de muñeco de látex impermeable trae de obsequio un vino de cosecha ignota pero lejana.
Llueven las anécdotas de viajes exóticos y comentarios que revelan sus vidas.
“Vengo de navegar en velero con Duran-Duran” , tira el playmovil.
Comienza entonces un macramé actoral donde vemos el trenzado de sus biografías mediante la frase: “Me salgo un rato” , ambigüedad sobre la saltada de la cuarta pared o del triálogo.
Y al frente escuchamos decir a Mili: “Es el primer novio que traigo a casa desde que mamá interrumpió mi último embarazo” , a Cocó narrar su amor oculto y previo con Tony y a Tony como conquistó a Mili en un crucero por el Atlántico.
Ajá: triángulo amoroso de alta suciedad.
Llega el momento del brindis y Tony sirve el vino que compró al vender una de sus euroempresas.
Al derramarse un poco Mili observa con agudeza: “Mirá, Tony, esta gota son cinco mil empleados”.
Chín-chín, las chicas beben y vemos que ingresan en un extraño estado de sitio neuronal.
Tony se sale un rato y revela que el vino está adulterado con una nueva droga de diseño que trajo de Ámsterdam.
Relata la sintomatología mientras las empastilladas caen bajo lujurioso frenesí.
Desde el éter suena un tema musical de clara reminiescencia ele-ese-dé-en-eme-pe-tres y todo lo envuelve.
Tony las apoya un rato y luego va hacia la máscara exótica y al intentar tomarla, suena una alarma. Se corta todo y Tony le revela a las embriagadas que todo fue un plan para robar la valiosa máscara.
Vemos como el Minúsculo vira de una comedia negra a una dimensionalidad desconocida.
El final se declina en un ping-pong de “me-salgo-un-rato” y nos enteramos que la máscara está maldita y posee al que ose tomarla y lo lleva a la muerte como al difunto padre de familia.
Tony y la máscara luchan.
Gana la máscara y Tony mata a Cocó y a Mili.
Luego se sale un rato:
“Y así la máscara se apoderó de mi espíritu y quedé bailando por toda la eternidad.
Baila un poquito y goodbye.
Raro, sí.
Culpa escénica de Angelini, Roland, Monteagudo.

Un pecado: El fucking sistema eléctrico-lumínico que colapsó una vez más.

Una virtud: La pincelada alcúrnica.

Trivia: La blonda actriz: “A mí me dijeron que están tomando mucho whisky. Compremos”

Calificación: Pase libre a un country top con regreso abierto.

18.11.07

Y AL MAYORDOMO LE HICIERON SONAR LA CAMPANILLA

Por el Sr. Camacho
Escena de "Golpe bajo"

“Golpe bajo” nos sitúa entre las cuerdas de la alcurnia almibarada high society, MTV latino, terratenientismo, grotesco argentino y cine negro clásico inglés.

Carmen es una señora muy aseñorada en fase pos-operatoria rociada en morfina, laca, con la columna vertebral 100 % almidón y refugiada bajo varios centímetros cúbicos de crema Pond´s.
Somos testigos de su disfónica llamada a Clementina, poseedora de vitales documentos a sola firma a-cerca de campos hereditarios como enfermedad ídem.

Llama entonces a Manuel, su mayordomo domado de andar en pause, fibrilismo, frac roído y gorra incrustada que ha pasado de generación en degeneración como mal familiar.
Tarda en llegar unos 5 minutos reloj a puro temblequeo de bastón y cuenta que viene de alambrar las hectáreas y limpiar las caballerizas.
Ante la pregunta de Carmen sobre los años que hacen que están juntos balbucea:
“Cuento todo por la vida de los caballos. Han pasado como 3 ponys ya.”
El contrapunto delirado incluye reflexiones sobre los perros que custodian la casa:
“Han probado sangre esos perros.”

Aquí Manuel se desgaja en lágrimas y cuenta que su sobrino Huguito ha quedado huérfano y no tiene dónde vivir.
“Un lugarcito en las caballerizas”.

Claro está que Ingresa Huguito meneador de cabeza rítmica y párpados a media asta, en guerrillera verde, musculosa roja caladita, cadena al cuello, pelo largo mojado con mediacola y orgulloso diente de alpaca. Todo con un aire very cool jipjopero de barrio y con las rodillas en hamaque permanente.

“Estoy moviendo músculos que nadie conoce”, mientras enseña su anatomía.
Llega con dos bolsos como considerando la sangüijueleada y cuenta que ha accedido a una beca de Rap. Ante el desconocimiento de la señora, Huguito hace gala de una master class de Reguettón donde todo resbala por la pendiente de lo insólito: Manuel hace pole-dance senil, la señora deja corretear su pelvis por los campos del erotismo y se chorretea con whisky de tercera marca.

Luego del exceso de beats la señora sale a ducharse y Manuel a continuar con los alambrados.
Huguito queda solo y hace un check-in ocular del lugar. Se hace pasar por la señora, llama al garage y le da extrañas instrucciones al chofer para que se suba al Porsche y lo reviente contra una pared. “Cómo me voy a divertir acá”.

Mientras revuelve todo ingresa la señora Carmen que cree descubrir un ladrón y lo apunta con ínfima pistola.
Todo se aclara y Huguito cuenta que su sueño es ser boxeador. Se calza un par de guantes y calza a Carmencita hasta dejarla nocáut en el sofá.

“¡Dale, Hugo ventosa, tifón, viento pampeano!”, se auto-alienta.
Regresa Marcel, el mayordomo anunciando una rebelión de los ponys y descubre el cuerpo desparramado de la dueña de casa.

Y luego el derrape: tío y sobrino discuten, la señora se levanta de su desmayo y sobrino y señora terminan golpeando a Marcel hasta que alcanza a decir “La mesa está servida” y explota.

La señora Carmen como final de copa intercontinental hace el cambio de último minuto y pone a Huguito como mayordomo y le ordena ir a buscar una pala para enterrar a su ex-tío.

Manuel parece volver unos segundos y la señora lo remata a guantazo impío.
Luego llama a Clementina y le da la trágica noticia y deja la firma de los papeles para otra ocasión.
Y como duelo, se tapa con el negro de la luz que se va como ánima de mayordomo.
Remontaron el barrilete cósmico de lo imposible Lorena Caviccia, Leopoldo Cáceres y Xavier del Barco.

Un pecado: El whisky era té del miércoles.

Una virtud: El zooilógico escénico.

Trivia: “Creo que hoy aparece Caviccia grado C” y "Me guardo esto acá, por las dudas" mientras ocultaban hábilmente un guión en un bolso escénico.

Calificación: Un uppercut de zurdita.

12.11.07

LA RAMA QUE MECE EL DURAZNO MADURO DEL AMOR VECINO

Por Fidel Correcto. Inspector de calidad

Escena de "Las cosas que le gustaban"

-“Y negra.. ¿de qué se trató el Minúsculo de esta noche?”
-“Mirá… actuaban la Lili Angelini, Gonzalo Dreizik y Jorge Monteagudo”
-“¿Pero de que iba?”
-Resulta que una mujer que esta mal mal mal por que su marido la dejó… recibe la visita de un vecino para cortar la rama del duraznero del fondo de su casa porque colinda con la suya y se le llena de duraznos hipermaduros la casa.
Corta la rama, entra un vendedor que les vende una sábana de 2 plazas, ellos la compran, el vendedor se va y la mujer queda sola igual que el principio pero más feliz”
-Entonces estuvo malo… No pasaba nada!
-No!!!! No entendés nada! Pasó de todo! Eso es el amor!! Bestia, andate de mi casa...

(Portazo de hombre herido de amor)
(Mujer sola en sillón llorando por su amor)

Esta imitación de la vida cotidiana. El “no pasa nada”. Llenarse de momentos incómodos, de miradas cómplices. Pocas palabras y mucha REALIDAD MAGNÈTICA. Licuados reales en escena, cortes de luz reales. Nada preparados. Un vendedor sin un brazo llevándonos al mágico mundo del malabar con una sola pelotita.
“Mire..las sabanas me las han arrancado literalmente de la mano”
(Chiste obvio pero sumamente efectivo por que le faltaba una mano)

Raymond Carver (escritor de cuentos norteamericanos que están buenísimos y lo que sucedió esta noche se parece muchísimo a algunos de sus cuentos que no se consiguen en las librerías no sabemos porqué, quizás por que es muy bueno y Cohelo no quiere que se disminuyan sus ventas y mandó a un grupo de chicos que quemen sus libros o simplemente nadie lo conoce demasiado) piensa en su tumba... “Si hubiese estado vivo.. lo hubiese ido a ver… y quizás lo hacia película.”

Actuaciones en una sintonía capaz de recorrer todo el dial de la escena teatral. Un Minúsculo MALLLLLL donde todo sale BIENNNNN.
Pensamos talvez… ¿Existe gente que esté tan mal? Y yo pienso ¿A quién no le patearon el corazón mas de un millón y 12 de veces? ¿Quién no desea volver a recordar amores perdidos? ¿A quién no le gustaría hacerse un licuado de bananas con leche? ¿A quién no le gustaría caminar y caminar por un condominio de 24 manzanas vendiendo de todo tipo de objetos que entren en una valija de mano?
Llegando a un final de año… donde las fiestas nos aburren… nos alegran … nos emborrachan … nos olvidan … nos roban … nos quieren … nos echan … nos olvidamos de llamar a la tía Porota… nos llama la tía Porota … nos habla mucho … nos dormimos … nos embolamos … nos empalagamos…
El espacio teatral de una biblioteca que se convierte en un gran ático de personas y espectros imaginando mundos que podemos encontrar en el bolsillo del saco de la vida cotidiana.

(Mujer ríe en sillón. Prepara licuado de durazno. Canta “Durazno Sangrando” contenta.¿Alguien tocará su puerta?)

Un pecado: La zapatilla con 180 V generando apagones furiosos.

Una virtud : The real licueitid (el licuado real)

Trivia : El Dj de la noche: “Gordo gordo, fijate si podés apagar las dicroicas que me están matando”

Calificación: 10 pesos el licuado.

7.11.07

CRIMINAL CARRUSSEL

por el Sr. Camacho
Escena de "Remitente desconocido" (Gentileza de Ignacio Cámara).

“Remitente desconocido” fue un Minúsculo muteado y mutable. Dejó vacante a la palabra que se mordía en la punta de la lengua romance para salir y apropiarse del discurso como político rencoroso.
En una contorsión extrema del expresionismo sobre la cuerda floja se internó en el abismo espiralado de un perpetuo vaivén de muertes y complicidades invisibles.
Al principio vemos ingresar a una chica en trastabilleante agonía estrujando en su mano un misterioso sobre carta A4.
Mueca roja a borbotones.
De sobrepique cae otra chica que descubre el horror e intenta manotearla antes de que se vaya derechito a la luz del más allá. Pero es demasiado tarde y se va nomás sin decir ni ay.
Aparece un caballero enfundado en traje azul y valija en mano.
En un maremágum de miradas cómplices e intriga busca en la muertita algo que no puede encontrar. Finalmente saca de su valija una bolsa negra, la enfunda, se arquea con la occisa y parte rumbo a destinatario desconocido.
La chica sola en semi-shock extrae el sobre oculto, lo abre, y lee un número que marca en su móvil. Del otro lado de la línea pasa algo que repercute como flechazo en el cuerpo de la confusa que huye.
Ingresan el caballero azul de la valija y la ensangrentada del principio pero ahora viva y limpita de rojo. De la valija sacan papel, tijera y diarios y collagean algo en un papel que va a un sobre azul.
A la pasada el hombre saca un cuchillo ensalzado de rojo que oculta en la valija.
La chica muerta ahora viva sale a llevar el sobre azul a alguna parte.
El hombre queda solo y su móvil suena. Atiende y del otro lado llega algo que lo sume en llanto grave.
Acto seguido ingresa la chica que encontró a la primera muerta en trastabilleante agonía estrujando en su mano el misterioso sobre azul.
Otra vez mueca roja a borbotones.
Detrás la sigue close up la primera muerta pero viva con un chuchillo chorreante de rojo en su mano.
Todo en repeat: cuchillo a la valija, sacada de sobre, duda, embolsada negra y salida.
La chica queda sola y recibe la llamadita rara que la altera.
Desde el fondo ingresa el caballero en idéntica actitud de muerte: agonía roja, sobre azul en mano y escoltado en steady cam por la chica que queda y su cuchillo rezumante.
Mueca en rojo again, estertores varios, gorgoteos y muerte al fin.
Cuchillo rojo a la valija. Las chicas rescatan el sobre. Ríen. Lo queman. Envuelven con bolsa negra al fallecido rojo y azul y se lo llevan.
Desde la valija, un diálogo:

-“¿Lo hiciste?”
-“Sí, lo hice, ¿y vos?”
-“Sí, lo hice, ¿y vos?”
-“Sí, lo hice.”
-“Ya no va a pasar más”

(Coro hasta desaparecer)

Una colección de imágenes inéditas que se mastica la cola en perpetuo retorno como ouroboros caprichoso, en las manos enguantadas de Caviccia, Irigo y Monteagudo donde todo lo no dicho puede ser utilizado en su contra y lo rojo se impregna en todas partes.

Un pecado: Desajustes en el desenchufe final y la alzehimeresca salida de Monteagudo que tenía que permanecer en escena.

Una virtud: La persistencia carmín y el riesgo asumido.

Trivia: Una actriz "¡Este rojo no me sale con nada!". Un actor: "Y bué…ya está. No te quemés."

Calificación: No apto para big lovers de nuestra florida lengua castellana.


28.10.07

BIODRAMA ESPUMANTE

Por el Sr. Camacho
Escena de "El mozo"

Arranca con el presentador de civil deterioro anímico anunciando la suspensión del Minúsculo por falta de sinapsis creativa.
Una pareja despareja se queja en la mesa que ocupa.

Vieja vanguardia, teatro invisible, instalación, performance, teatro low-fi, nuevas tendencias, metros cuadrados de piel expresiva, champán y lo imprevisible machacados 1-2-3 por la minipimer escénica dando como resultado “El mozo”, cuarenta y dos minutos de voyeurismo a puro ventilador.

Una pareja que percibimos en clara crisis amorosa: Vivi, treintañera floreada llevada con garbo a trote limpio pero después en galope desbocado por Angelini y Emanuel, teenager cool centímetrosexual de erotismo nervioso manipulado por Díaz Abregú.
Y luego estaba el mozo, soberbia, acotada, adusta, veterana encarnación de Rodríguez scrabbleando un mozo deambulador de moño torcido con su motor de carraspera siempre al pie de la escena.

La-pareja-de-bar-que-alguna-vez-todos-vimos intenta recomponer su relación a sorbete puro de jugo de naranja mientras el mozo primo hermano del protagonista de Memento insiste sin culpas en olvidar una y otra vez el pedido.
“No me entiendo la letra” , dice a la dama mientras le da de leer su comanda.

La relación amorosa colapsa junto con la mesa, vaso, hielera, carterita plateada, mp3 512, plumero lumínico y la composición psicofísica expresiva de los actores que es ávida y hábilmente integrada a la mini pyme pasional.
Momento que hizo saltar desconcertada a la escala sismoteatrológica de Richter: golpecito en la ventana detrás de la pareja, levantada de cortina y el mozo amnésico de moño en la aorta del lado de afuera de la ventana con la comanda pegada al vidrio preguntando sobre el pedido. Hábil, irrepetible, riesgosa intervención de R! trepando de blanco por el andamio instalado en el foyer del cineclub.




El ecosistema romántico bambolea atontado y llega el momento poético. El ema-teen se acerca al oído de la dama y uno intuye la pala mecánica lírica y el reconcilio.








Entonces esto (ver a la derecha, con cuidado).El retorno del mozo del eterno retorno dubitativo.




Aquí comienza el galope expresionista de Vivi con su fibra alimentaria a flor de piel y un desparramo de progesterona a mansalva.
Parece llegar el sana-sana y entre los arrumacos de the teen & the grown-up aparece el anillo de lata, no en el anular sino en el dedo del fuck off de ella, presagio metafísico de lo que vendría.
El mozo de percepción irreprochable llega con un champán cortesía de la casa.
La pareja despareja brinda vislumbrando un futuro. El mozo de pesadilla los acompaña desde el pico.
Vivi es posesa por el burbujeante elíxir rosa y ya todo le importa un rabanito al escabeche, en una de sus mejores ferformances, en un jugoso acting merecedor de un call back.
El derrape alcohólico biodramático la lleva al desprecio por el pibe absorto bajo la gorrita visceral y a los cuestionamientos típicos de una estoy aún en los perímetros de la edad biológica y acercándome peligrosa e irretornablemente a la frontera de mis aguas territoriales.
Comienza el scaneo progresivo de la presencialidad masculina y le avanza a un barbeta que está en la primera mesa.
“Parece la Mecha” , es el femenino comentario de un público haciendo ver a todos que la realidad supera la infección.
Vivi, se va buceando en los efluvios des-romantizados de la velada.
Ema, se calza la gorrita, la mochila Nike y lo que le queda de su roto corazón.
Deja propina y apaga la luz.

Un pecado: Que no existieran más hechos imprevisibles que fueran deglutidos por el trío.

Una virtud: El recicle escénico y el punteo actoral.

Trivia: “Estoy nerviosa” , murmuraba la actriz mientras fumaba un Lucky. Rodríguez fumaba de hobbie nomás. Díaz Abregú le rastrillaba la camisa a Marasini. Una gotera hacia "plic-plic" en el pasillo.

Calificación: Insuperable

24.10.07

SOPA CONCÉNTRICA DOBLE FLÚOR

Por el Sr. Camacho
Escena de "“Clínica Berkerbarbuer”

Oscuridad. La clásica linterna temblorosa busca en el negro. Entonces, en un sillón debajo de tela reciclada, aparece el rigor mortis del buscado.

“Víctor muerto”, dice el portador de la luz volante.

Hasta aquí percibimos con sutileza que el encontrado es Víctor y arrancó para el otro lado. Pero sin aviso entra la batería de luz incineradora de ojos discurriendo a través del encableado sobre la hora de una lámpara de pie, un tubo de luz de pecera, un cuarzo de 300 y una 75 watts portátil de obra.

“¿Un café?”, ofrece el de pronto ahora vivo.

Víctor es Monteagudo. Alfredo es del Barco. Y vice-versa.

Y comienza “Clínica Berkerbarbuer” donde Alfredo Sánchez, joven de mochila pegada aspirante a actor llega en busca de las enseñanzas ignotas que le permitan pasar un casting salvador a la morada bordeaux de Víctor Berkerbarbuer, viejo teórico de las artes teatrales.
Alfredo, grácil doncel de repimporoteante semblante y talones saltarines.
Víctor, de arqueada figura quebrado por el hachazo del tiempo, labio gelatinoso y arrugas desalmidonadas.

Alfredo ofrenda a Víctor unas donas de chocolate que ofenden su apetito.

El viejo muy acastanedeado ha renunciado a su pasado y a sus hipervínculos y dice al aprendiz que el camino del actor es solitario y difícil.
“Nacemos solos, morimos solos; ¿por qué habríamos de estar acompañados en el medio?” , filosofica.
Llega el adoctrinamiento nunca escrito envidia de grandes figuras del teatro universal: “El Método de las inacciones psicofísicas”, donde el actor debe fundirse con lo que encarna, ser uno con la fibra textil y muscular y dejarse llevar por ese otro como si ingresara en el artefacto que une al Dr. Brundle y La Mosca loca.
Aquí comienza el Star Trek actoral con variados ingredientes como vestuarios tutti frutti, delineadores, belladersina, colorete, base compacta en polvo número 1, lápiz de labios y desmaquillantes.

Primero, vemos a Alfredo volverse la vieja esposa de Víctor, con clara reminiscencia de La Gorda Espantosa antaño vista.
Como live flashback somos testigos del momento del conflicto conyugal y de la decisión del arqueado de dejar a su verborrágica esposa y a su hijo.
En una autocita a anterior Minúsculo “Arizona” , Víctor se vuelve el dark cowboy y mantiene límbico coloquio con la vieja que, fiel al guión, se vuelve Max, del mismo Minúsculo entrajeado y de sonrisa alcalina, en el rol de hijo de los ahora no vistos cónyuges.
Pasando por críptico diálogo cowboy y Max se meten a baño maría en el aloe vera y de pronto, son dos actores conflictuados hartos de hacer lo que hacen y se arma una biopic con fieles datos de la vida privada de los actores.

Siguendo en el subte espiralado, el que era Alfredo se vuelve Víctor delineado mediante y vice-versa.

El nuevo Alfredo ofrenda al nuevo Víctor las donas de chocolate que ahora sí son ávidamente deglutidas.
Víctor se lleva las manos a la tráquea y luego de múltiplos gorgoteos muere.

Desde algún bolsillo suena “En sueños” de Orbison.

Se va la luz quemante.

Queda la luz volante. Pinta.

Flashquarterback reincidente.

“Víctor Berkerbarbuer muerto” .

“¿Un café?” .

Fin sin vuelta atrás.

Un pecado: ¿Muy autorreferencial? ¿Mucha autocita?

Una virtud: La enumeración de palabras con erre de del Barco.

Trivia: Mientras esperaban para ingresar: “Se colgó el Rafa con la presentación”

Calificación: Tenedor libre.

22.10.07

MIRADAS OPUESTAS

TODO FUE MENTOPLUSCUAMPERFECTO
por el Sr. Camacho


Escena de “El entorno de Miguel”

Nota del autor: esta crónica ha sido elaborada en diferido en base a testimonios tomados ex situ en un popular bar de la ciudad.

Un a-b-c-d físico gramatical nos clava con la nariz en el escaparate bestpeterselleriano de un pérfido drama literario mecanografiado con espíritu plagista.

Reparto:
Miguel……….Daniel Delprato
Paul………….Leopoldo Cáceres
Nina………….Lorena Caviccia
Dimitri……….Rafael Rodríguez

"El entorno de Miguel" se presenta como un desván literario donde habita una extraña pareja: Miguel, un Maestro de todas las letras y Paul, una metáfora viva de poeta frustrado empapado en tinta de vividor. Albergan entre sus páginas a Dimitri, ruso e inválido escritor de pluma fuente fructífera y a Nina, su recatada traductora simultánea.
Paul encuentra en un armario la inédita prosa de Dimitri y cree ver salvada su infértil vida editorial.
Tal es la trans-inspiración del ruso que con cada hoja se asegura su editorialidad imperecedera. Por celos o quién sabe qué Miguel y Paul se traban en masculino forcejeo y la inédita editable vuela por la ventana hacia la atmósfera de la noche.
Ingresa entonces Dimitri en busca de su nóvel novela trasladado en silla de ruedas por Nina, de algodonadas encías. El acento ensalado y ruso de Dimitri viaja por momentos desde el Kremlin hasta Washington DC y se enrosca en espantosa poesía traducida en simulcast.
Ante la promiscua desaparición del manuscrito llega el bofetón comunista de Dimitri ante el cual Paul intercede con democrática constitucionalidad: “¡En este país no!”
Dimitri evacua la escena por motivos no revelados auto conduciendo su rodado rodando con el sabor del peligro entre los peatones visuales.
Nina reclama la novela desaparecida y lo que queda de ella es gentilmente cedido por los frustrados plagistas.
Y aquí ingresa saltando la cortina de hierro de lo inesperado Nina en estado B que comienza a pintarse los labios con frenético ritmo hasta quedar carmesí de furia labial espetando a viva voz la condición sexual de Miguel y Paul seguido de un sustantivo en carácter de vulgar adjetivo.
Nina mata a Miguel y Paul y los garabatea con descontrol magenta.
Luego se suicida de un disparo sublingual y muere de pie, como las valientes.
Finalmente, regresa Dimitri. Se levanta de su transporte privado y ya no habla en ruso ni nada que se le parezca. Se queja de todo, toma el epílogo de su novela y sale con la luz.

Al salir, el público encontró los restos del manuscrito regados en la céntica avenida. Clara alusión a los vestigios de una cultura vapuleada.

Este notable Minúsculo de edición pocket limitada no admite reproducción ni total o parcial mediante cualquier medio o procedimiento, ya sea manual, fotocopiado o a través de algún proceso óptico o de tratamiento informático.

Un pecado: Los efectos de sonido de disparos que hacía Rodríguez dando fuertes pisotones desde el baño.

Una virtud: Lo indesesperado.

Trivia: Uno de los interventores escénicos: “Nos olvidamos de comprar whisky”.

Calificación: Se prohíbe su venta por separado.


CUIDADO CUMBRES BORRASCOSAS!!!
Por Pancho
4 Vórtices inter-espectaculares se cruzaron para una odisea teatral antológica. Ahora bien. Si los 4 puntos tiran como para lados opuestas cual vil tortura romana de hombre atado a cuatro caballos solo nos queda un cadáver exquisito y valga la redundancia.
Caviccia en una justa traductora transitando de un estado alfha romeo hacia un indeclinable y casi premeditado costado Beta. Rodríguez marcado por sus largos años… de trayectoria elabora otro justo ruso con betas de actor ingles pasando por su típica voz ronca de años de bebida a base de malta y demases.
Leopoldo “palabra justa” Cáceres bocetó un intento recorrido expresivo físico mas bien lúdico/lúbrico pero su cabeza le jugó una excelente pasada colocando frases para el recuerdo. Por último un Marlene Dietrich en masculino de la escena cordobesa. Con vestigios de Susu pecoraro, Norma Pons y Federico Klem y gran elenco, Daniel Delprato compuso un cauteloso Miguel a la búsqueda de los placeres intelectuales más pecaminosos.
Los peligros del desbarranque y de la larga duración como una excelente pila Energizer transitaban en la mente del espectador. Silla de rueda inminente en rodilla de señora en primera fila. Las ideas no se acaban en este cuarteto desquiciado salido de vaya uno a saber.
Nulos momentos de silencio más una iluminación austera se conjugaron en otro viernes para la sorpresa otorgada por este variado Elenco del Teatro Minúsculo.
A la espera de más furcios, recorridos físicos intensos, voces más claras y volúmenes mas altos, estaremos en vigilia por un teatro realmente cada vez más… raro.

Calificación: Tres Panchos y una Coca Light

9.10.07

LO ESENCIAL ERA INVISIBLE A LOS OJOS HASTA QUE ALICIA MATÓ A LA TERAPEUTA CONTRA LA VENTANA

Por el Sr. Camacho
Escena de "El alta"(Nótese el catalizador escénico en mano del masculino)
El corte a trincheta escénica retráctil 9 mm de un living room, o sea, un cuarto de vivos en penumbras, nos sirve de ecosistema visual para “El alta” un minúsculo redondo como pompa fúnebre de jabón.

La chica en salto de cama, y en proceso de autopodología recibe a Joaquín, de campera verde guerrillera y relleno beige pero de carácter dócil, boca fruncida y mirada acústica.
Con una visión alterada de su envase físico espeta “No soy gordo, soy de pecho alto” que lo sume en un aura de muy alta consolabilidad.

Testigo del encuentro es el whisky Teacher´s que reposa anhelante de entrar en el garguero de la escena y convertirse una vez más en el protagonista holly-day on eyes de la noche.
Luego del primer ping pong alquímico Joaquín, en un eterno esplendor de una mente melindrosa dual y con el sms de su sexualidad titilando en buzón de entrada, sale raudo hacia el toillette.

Llega entonces Sofía, chica de peinado bucle enlomado, look pret-a monstér carterita apretada y sumergida en el amoníaco permanente del miedo a flor de ojos. Amiga inseparable desde la más tierna infancia de missis Ribotril y con una tendencia beige a la fobia social.

La chica de algodón entre sus dedos del pie (casi nombre de un corte lisérgico del Sgt. Pepper´s), sale a cambiar su atuendo y es que retorna Joaquín que, al ver la posible carne de Sofía en el asador erótico, le salta el salvavita y se decanta en un arremetedor galán de melena bamboleante sorbedor soberbio del Teacher´s que se salía del envase por ser maestro de grado alcohólico.

Todo muy insoslayable.

Uno intuye que algo va no del todo normal, ya que el nuevo encarnado Iván ríe más feliz que en publicidad de cerveza premium mientras arrincona a Sofía que se aboca a la ansiolítica e envidiable tarea de reventar las burbujitas de un nylon de empaque.
Al regresar la dueña de casa comprendemos que es una terapeuta y los otros dos son parte de una extraña terapia que se lleva al diván en un insólito horario de las tres de la mañana.
Sofía convoca a la terapia a su inseparable amiga Alicia, una chica invisible que sólo ella ve y que nos clava la certeza de está para un cóctel pro vasodilatadores.
Falla hasta la hipnosis y se arma una mejunje esquizoide que, como ya es de classic flavour, termina con las auto-muertes de los impacientes pacientes contenidos en el ahora dead room.
Tranquila como tía de domingo con masitas la terapeuta llama a su proveedor y cierra un negocio de riñones, córneas y demás objetos humanos más dificiles de conseguir que figurita ídem.

En este delivery memorable manejaron la moto de lo imposible Irigo, como la terapeuta, Del Barco, como Joaquín/Iván y Angelini como Sofía.

Y se viene el apagón manual y uno evalúa que la cosa anduvo bárbara. Pero entonces llega la estocada final más brillante que la espada de Han Solo, un giro argumental que dejaría desconcertado y casi al borde del vómito dramatúrgico a Mr. Shyamalán y lo convierte en un niño de pecho sin tinta en el biberón: Alicia “aparece” y nos arrastra en loop vertiginoso al título de esta crónica.

Un pecado: Un poco de sombra que les pintaba el rostro si daban un pasito de más.

Una virtud: El sopapo dahrmatúrgico del final

Trivia: Del Barco que pide tras de escena antes de salir “Llename el vasito, dale...”

Calificación: Especial para empastillados

25.9.07

ESPANTOSITY TECHNICOLOR ENTERTEINMENT

por el Sr. Camacho
Escena de "A flor de piel"

"A flor de piel " fue una clara cita a ciegas full color con Tod Browning que incluyó peligro físico real, poesía viva, peligro intelectual también real, aneurismas, maquillaje abusivo, personajes de miedo, lucha escénica, una costeleta, giros argumentales, dos planos convexos y un final al voleo pero efectivo.

Oliver tiene un circo. Se porta mal, es sucio y con una cicatriz que le corta la cara como una avenida intervenida por una red cloacal en reparaciones. La única atracción fatal circense que deambula en bambula sesentosa es La Mujer Barbuda que es buena, cautiva, pelirroja sintética, very naive y cantarina en semitonos.
El idilio fenomenológico atmosférico llega a su fin cuando la empresa en expansión entra en dura crisis institucional y no hay marketing que la saque de la quiebra.
La renovación de mercadería cultural llega con el lanzamiento del nuevo producto que hará las delicitys de chicos y grandes: La Increíble Mujer Cocodrilo, envuelta en reptante y reptílico susurro lacrimógeno.
Todos en un shocking mistery tour sin retorno y con carneada y comida de carne en vivo sin sal pero con abundante colesterol poético.
La Mujer Barbuda sorprendió con su verba insomne sin líquido de frenos reencarnada por De Battisti. Oliver en un roll-on de esos que le gusta haciendo equilibrio sobre lo repugnante y con mensaje social a babuchas de Monteagudo. La Mujer Cocodrilo descascarándose en goteo ocre bajo el jadeo tembloroso de Angelini. Un trío de corriente alterna-corriente continua en armonía sincopada y escatoilógica que nos vivenció en un reality freak show on the dance flavour y que dejó cavilando de escalofríos a los testigos del caso y el espacio más pringoso que boliche a la madrugada.
El devenir de todos estos ingredientes se escurren bajo un volátil y empolvado nimboestrato en frottage sobre papel conqueror de grano grueso alta densidad con lápices policromos de pesadilla.

Un pecado: El peligro de desbarranque.

Una virtud: La arquitectura visual transgénica.

Trivia: Angelini luego del codazo en el mentón a Monteagudo: “Creí que te había noqueado”

Calificación: Para dejar en casa a disfónicos y taquicárdicos.

17.9.07

FILOSOFÍA LÚBRICA

por el Sr. Camacho

Escena de "Adelante Dante".

Un Ángel y un Demonio se disputan al agonizante Dante, que drena suave y entregado en un bidón de 5 litros. La madre del moribundo intercede para que su hijo tenga un buen pasar en el limbo lamé rojo o celeste.
Y eso sí, todo licuado en zumo líbido vanguardista.
El Ángel, the strike again de un Marcos Cáceres con su cerebro de extraña fractura en plena efervescencia. Príncipe de la verdura insólita, del acído desoxirribonucleico verbal, poesía pélvica filosfósfica en trapecio bamboleante del triple mortal inesperado.
El Demonio, un Rodríguez! con calzoncillo prestado y con el gruñido sólido de la experiencia a flor de barba, se permitió el lujo de integrar su risa diabólica a la ficción terrenal e involucró la nueva tecnología polifónica del clásico “Chín-chín-chín-chín” de “Psicosis” en una aparición ultraterrena.
Y entonces, la Caviccia inesperada múltiplo de tres en una sucesión de encarnaciones inolvidables: la lacrimosa madre, El Fantasmita del Tap, un dadaísta hallazgo ectoplasmático que deseamos volver a convocar, en un espiral delirante y aflautado de un ánima desanimada que espera el trole infame que la lleve al más allá. Y luego, de remate triple equis, la oral nurse que hace gala de sus dotes lingüísticas bajo la sábana almidonada donde yace el moribundo (que estaba resuelto mediante un ingenioso recurso de utilería pero que dadas las retorcidas circunstancias hubiera deseado que llegara el Hada Azul de Pinocho y lo hubiera vuelto carnal y sensible).
Como moño final, el agonizante trasmigra al cuerpo de la enfermera succionadora en una desconcertante vía de reencarnación.
Un minúsculo que inaugura la corriente porno soft, que combinó hábilmente múltiples doctrinas filosóficas, citas literarias, conceptos trasgresores sobre la vida, vestuarios de high design y dejó al público tambaleando sobre su fe y creencias más ortodoxas.

Un pecado: Los 72 PC que iluminaban la escena y la pueril excusa de Rodríguez! de “No teníamos tiempo para pensar qué luces poníamos”.

Una virtud: El giro a lo Film Zone de madrugada.

Trivia (Nuevo ítem!): A la actriz que interpretó al Fantasmita del Tap se le escuchó decir tras bambalinas “No sé cómo encarar el personaje”.

Calificación: No apta para pacatos.



11.9.07

Y EL REVÓLVER HACÍA "CLICK! CLICK!"

Por el Sr. Camacho


Escena de "Ronda nocturna"

A este ciclo definitivamente podríamos denominarlo “Whisky barato y muertes surtidas” en el cual la malta fermentada, luego de un largo proceso se integra perfectamente a la superficie expresiva de los actores. Casi estamos a punto de establecer una nueva corriente que, me aventuro a denominar casi de improviso, Teatro de Alta Graduación.
Un párrafo aparte merece la presentación a cargo de los terceros ojos de Dora & Dora, Las Adivinadoras que jugaron con los azorados espectadores y los pusieron a punto caramelo sugus pegado en el paladar negro del arte escénico del mentalismo más extremo.

“Ronda nocturna” nos sumerge en el submundo de monitores de los guardias de seguridad de un shopping incierto, en un festejo champanístico de un mayo 1.
Fuimos testigos del drama amoroso que gira de una típica conversación macho-macho men al rango de Autoashuda Bucay pero sin plagio ni rastro de disculpa mediática a la vista.
En este sucucho tecnológico nos encontramos con los guardias de seguridad Butiérrez, un hilarante y mordaz Díaz Abregú, López un iluminado como nunca por leds de alta frecuencia Del Barco y un medido, justo, rey de la morisqueta clásica Dreizik.
Una elite troupe netamente masculina de efecto Axe, triplettes de realismo mágico y de las más variadas fisonomías: un lampiño, un semi lampiño y un teddy bear que se metieron de lleno en la jam session minúscula con perfecto equilibrio y testosterona creativa.
La descripción del bomboncito femenino que se come López está ahí de la poesía de Benedetti.
Estos tipos viven el colmo del trabajo ideal: “Nos tocamos y nos nos dicen gay!” y demás oraciones subordinadas al buen gusto y la sutileza.
El mundo ideal de Montaner se derrumba cuando Gómez, que ya venía cabizbajo, confiesa que su mujer lo engaña, o como se dice en la jerga, lo guampea abierto.
Es ahí cuando todos se hacen amigos de Coelho.
El pico de expresión corporal estalla cuando Butiérrez y López ven por los monitores a un desencajado Gómez guampas chatas que mata a un inocente, que seguramente se lo merecía porque nadie se se lleva algo de arriba nunca.
El desequilibrado entra y mata a López que acomoda hábilmente su dedo índice en la perilla del plavicom para el apagón final.
A punta de pistola, al igual que estuvo su mujer, el muy cornudo le hace leer una carta a Butiérrez (que demuestra con holgura que no es sólo una cara bonita) donde cuenta con lujo de detalles cómo la desagradecida se entregaba a juegos non sanctos.
A final, el pobre infeliz también lo mata.
El revólver hacía "Click! Click!" pero los cuerpos se convulsionaban como tatuados por una magnum 44.
Dreizik, con extraordinaria cintura actoral, cambia hábilmente de registro y nos sume en el abismo de las lágrimas a la luz tenue de los monitores en un monólogo desgarrador y lacrimoso.
El público se río mucho.

Un pecado: un perchero mal colocado que tapaba la visibilidad del lado izquierdo de la escena que incluso obligó a Dante Duero a levantarse y buscar una mejor ubicación contra la pared del lado derecho de la sala.

Una virtud: la escucha via coaxil del team y el mensaje de que el amor duele mal.

Calificación: Cheque vacío al portador de Camacho






7.9.07

GOTA DE SANGRE SOBRE EL SATÉN BLANCO

Por el Sr. Camacho

Escena de "A la fuerza..."

Un atelier de alta costura con vestidos multicolores y naftalina en negro.
Tres chicas y una señora que como botones descontinuados se prenden en el género de oferta de tela por kilo. Y arranca “A la fuerza se hace la costumbre”, una denuncia social en clave de sol. Un drama musical claustrofóbico. Una opereta de satén remallada. Como de la mano de Francois Ozone pero sin el Francois y con un agujero en la capa de ozone del vodevil pérfido que se agranda con el devenir de la trama.
Tres chicas en un ecosistema de 25 w cosen les chic camuflages de alta cordura de La Señora, un aplique fantasía de alta sociedad.
Un elenco cosido con un bouquet selecto integrado por Angelini, Bergallo, Caviccia e Irigo.
Angelini es Greta, una pálida, exacta, metedora del bocadillo congelado y estricta Rumana que llega a esas latitudes en busca de un mejor destino trágico.
Bergallo es Margot en un desequilibrio perfecto.
Caviccia que ingresa lentamente en su lado B, es La Señora, con poesía visual exquisita.
Irigo es Rita, hermana menor de Margot en un debut minúsculo naif y esquizofrénico. ¿Convive allí una Irigo B de Santa Eufemia?
Coro: “En verano los naranjos son más sabrosos”
El Down School Musical se tensa mal cuando La Señora propone el juego de ser La Señora. Le toca a Rita que es poseída por el vestido rosa de La Señora como si fuese el padre Karras pero sin la escalera y la cabeza al derecho.
Llega el odio al abuso psico y Margot, rebosante de celos, mata a la doble de cuerpo de su hermana.
Y se viene la realidad como puntada en dedo sin dedal.
La Señora decide recuperar su poder y al no poder sacarle el vestido rosa a la muertita se enhebra en él como dos pies en una media.
Memorable y antropoilógico.
La luz de la lámpara de mano, habitué insoslayable del minúsculo, se va tras la lírica fatal de la viva con la muerte a sus espaldas:

“soy
la dama de la seda
soy
la dama de hierro”


Un pecado: haber faltado sin aviso.


Una virtud: canilla libre de progesterona.

Calificación:E=mc2 Camachos




27.8.07

ANTENA METAFÍSICA

Por el Sr. Camacho


Escena de "Arizona..."

Anoche fuimos testigos de un minúsculo tradicional que sobre el final pega un corcoveo y se ve inmerso en la corriente del teatro de non-fiction.
Esta pieza inaugura una nueva corriente que podemos llamar pesadilla escénica semi-ficcional lynchartaudiananakatánica donde el chip es la vedette insondable de la noche.
Hasta el público se vio amenazado por lo desconocido ya que al finalizar se pudo escuchar en un núcleo de femeninas que tomaban una cerveza: “Todavía tengo miedo, sí”.
“Arizona-teatro bipolar” narra la historia de tres hermanos de acomodada family game que se reúnen en el rancho de Harold, poseedor de hectáreas de secretos y whisky on the rocks a rolete.
Harold, metido en la peluca esta vez ecuánime de un Dreizik minianimalista: alma de ojos de cervatillo atrapado en el cuerpo rudo de un oso grizzly. Podía oírse desde las butacas el ritmo interno, esta vez de música norteamericana de fines de años 50, que llevaban al fermormer por los senderos luminosos del patetismo.
Laura, con la rubiez esperada y nostálgica de una efectiva, tiradora de la frase justa y galardonada Roland, siempre al borde de perder los estribos del toro mecánico, pero sentada de lado sobre el lomo naif de un caballito de carrusel.
Max, un excelente Del Barco, de sonrisa alcalina y alka-seltzer buceando en la maldad telenovelesca.
El dark cowboy de lento caminar que aparece poco desde la sombras, un punteo inquietante y lírico de un Monteagudo que muestra su verdadero él.
Luego del vino envenenado y el saludo final la sala entera se traspola a la dimensión del “te vuelvo, me vuelvo, volvámonos raros” y las muertes se suceden una a dos desde la antena metafísica del ringtone.

Doble final y te llamo.

Un pecado: Que no le sonara el móvil celular a un público.

Una virtud: El aguante etílico de los actores.

Calificación:7250 Camachos

22.8.07

UN MINÚSCULO PAISAJE OSCURO

por el Sr. Camacho

Escena de "Resonancias..."

Bueno, arrancó El Minúsculo de Cámara y las dos piezas ofrecidas han cumplido con la mayoría de las reglas del Manifiésculo y sobretodo, no han defraudado.
Comienzo por desarrollar la crítica del minúsculo “Resonancias: un accidente en el jardín” donde un hijo (el regreso de un buen Rodríguez, notable fumador escénico), una esposa (una muy sugestiva y equilibrada Angelini) y un médico (un siempre sorprendente y balbuceante Cáceres) se encuentran en la sala de espera de un hospital mientras el padre se debate entre la vida y la muerte. Lo que se desprende de las acertadas composiciones es que el veterano semi-degollado curtía con la joven chica, deseaUna excelente escucha por parte de los actores y un espacio bien planteado sirvieron de sostén para que todo llegara a buen puerto y sin catalejar un encallamiento.
Muy buena la escalada dramatúrgica y la irrupción del black-húmor a pesar de la situación trágica signada por el amor tapado entre la futura viuda y el kioskero de camisa leñadora.
Dolorosa la pelea por el Renault 12.
Re bien integradas al desarrollo expresivo las tentadas por parte de los individuos vivos, sobretodo de R! ante las inexplicables sentadas escénicas de Cáceres, como en sus mejores tiempos.
Hasta hubo lugar para el erotismo de la carne y de la luz y de la sombra.
Sin concesión al público que retrocedió unos 40 metros para disfrutar del sufrimiento ajeno.
Un pecado: El PC que iluminaba la escena simulando la luz de la lámpara de pie.
Una virtud: El espíritu minúsculo intacto y revivido.
Calificación. 92 Camachos


Escena de "Siempre y cuando..."


Le llega el turno a “Siempre y cuando llegue la luz”, una experiencia lumínica intensa.
Innovador en cuanto al espacio escénico amplio y a la molestia permanente de una lámpara de mano sobre los ojos del público en un vaivén simpático y encandilante. Una señora grande encarnada por un lleno de delineador Monteagudo sufre un desperfecto eléctrico que queda en manos de un técnico metido en los pantalones reveladores de raya de un zezeoso Del Barco. Excelente la coplera que llega a ofrecerse como empleada doméstica llevada a vida por una Caviccia grado B, sabiéndose que la grado A es la normal.
Muy bien manejados los simbolismos, la lucecita roja que pestañea mientras el técnico somete sin dulzura a la coplerita que recién ahí cae que el puesto no es de mucama sino de fémina al paso. El momento del revelado llega cuando los recién intimados descubren que son sus propios mismos hermanos. Un final crudo como churrasco uruguayo e inesperado hasta para los individuos actuantes.

Un pecado: Del Barco siempre termina accediendo carnalmente a Caviccia B.

Una virtud: El audaz giro argumental y la lámpara tipo plumero de fibra óptica comprada a ocho pesos en el área peatonal.

Calificación: 91,5 Camachos

Me despido y hasta la próxima crítica. Pero antes, le tiro esta: usted también puede convertirse en Crítico Minúsculo. Deje su visión aquí. Nada más.

30.7.07

POCA LUZ Y MUCHO PARA VER

VUELVE EL RADIOGRABADOR PHILIPS
VUELVE LA PORTÁTIL ASESINA
VUELVE EL CARTÓN CORRUGADO
VUELVE EL BOLSILLO REVELADOR
VUELVE EL BACHE INESPERADO
VUELVE EL TEATRO PARA QUEDARSE PENSANDO

TEATRO DE COMBUSTIÓN ESPONTÁNEA

el minúsculo is back & black

6.5.07

MINÚSCULA RESEÑA HISTÓRICA

El Teatro Minúsculo se origina a mediados del 2001 en Zora Arte Bar (Córdoba). En la primera etapa adquiere la dinámica de ciclo, en el cual diversos grupos teatrales presentan sus creaciones ateniéndose a la consigna de ser únicas e irrepetibles. Los asiduos e incondicionales de ese espacio conformaron el Elenco Estable del Minúsculo de Cámara integrado por diversas compañías con diferentes lenguajes teatrales (Bacalao, Organización Q, Federico y sus peluqueros, 0.Ellas, La Negra).
Se presentan diversas obras como: "Seca de Vientre", "La coca y algo dulce", "Máquinadecoser", "El inspector Phillip Morris en el gabinete del Dr. Froid", "Una noche de Navidad", "Mamushka", "Las hermanas Sbornia", "Inmóvil", “El taller literario de Federico y sus peluqueros” entre otras.
Zora Arte Bar vio constituirse la dinámica minúscula. Debido a la desaparición de este espacio, el Teatro Minúsculo entró en receso hasta el año 2003 cuando se trasladó a la sala de teatro DocumentA/Escénicas (Córdoba), en la cual permaneció por dos años y en la que se concretaron más de cuarenta espectáculos. Aquí se instaló la propuesta "Sea autor de una obra del Minúsculo", el "Minúsculo Total" y el ciclo "Bajo la Almohada es" inspirado en textos de la escritora polaca apócrifa Kathia Vermirosky.
En el año 2004 comenzó una nueva vertiente llamada Teatro Minúsculo Cinematográfico en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Córdoba) que consistió en presentaciones con las características intrínsecas del grupo, pero realizando remakes teatrales de películas.
Durante el 2005 el ciclo Minúsculo de Cámara se desarrolló en la sala de teatro Medida x Medida (Córdoba) donde celebraron "Los 150 minúsculos".
Llegado el 2006 y el 2007, el elenco del Teatro Minúsculo se abocó en el proyecto Maldita Afrodita (una sit-com teatral) que ya ha sido visto por más de 7000 espectadores.

30.4.07

MOMENTOS MINÚSCULOS


Un ánima


Una muerte


El Dr. Amor


La tranquera


Allegro molto vivace



La tranquera



Atrapado sin saliva


La colcha de tu madre


La Papara